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Opinión

COCTEL (BENEDICTO XVI: UNA DECISION HUMANA E HISTÓRICA…)

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Reinventarse

POR: DAVID RAFAEL ESTRADA CORREA.

El Papa Benedicto XVI ha hecho historia de la forma más inesperada: renunciando a su cargo. Cuando llegó al trono de San Pedro, el 19 de abril del 2005, a nadie tomó por sorpresa una sucesión que a todas vistas parecía acordada.

Juan Pablo II, desde años antes de estar incapacitado, lo había perfilado como su sucesor con un apoyo tan desmesurado, que Joseph Ratzinger llegó al Cónclave prácticamente ya convertido en Papa.

Y, aún cuando trascendió que aceptó el Pontificado, como ’una pesada cruz’ sobre sus espaldas, pocos creímos esas palabras cuando suponíamos que el rígido teólogo alemán había hecho todo lo que estuvo a su alcance para conseguirlo.

Y durante casi ocho años, desde su Palacio Apostólico en San Pedro, Benedicto XVI hizo frente a los escándalos más grandes y desgastantes de la historia de la Iglesia Católica: cientos de casos de pederastia, la vergonzosa degradación del pervertido Marcial Maciel y la filtración de documentos personales a la prensa, entre otros.

Durante el 2012, viaje a México incluido, por primera vez se vio a un Papa cansado.

Enfermo, quizá.

Pero nada hacía suponer que el mismo Joseph Ratzinger sería quien pusiera fin a una misión que hasta ahora se consideraba vitalicia y absolutamente dependiente de la voluntad divina, argumentando razones totalmente válidas y hasta humanas.

El lunes 11 de febrero, el Papa lo dijo sin rodeos: “Ya no tengo fuerzas”.

Admitió con humildad su incapacidad para ejercer bien el ministerio que le fue encomendado.

“Para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí”, apuntó.

Las críticas no se dejaron esperar, por parte del ala conservadora de la Iglesia.

Estamislao Dziwisz, secretario de Juan Pablo II y actual arzobispo de Cracovia, fue lapidario: “De la cruz no se baja”, dijo.

Y a todos nos vino a la memoria las imágenes agónicas de Juan Pablo II en sus últimos meses de vida, incapaz de hablar y moverse, encorvado, con la baba escurriendo por sus mejillas y negándose tajantemente a abandonar el cargo.

¿Ése era el fin que Joseph Ratzinger esperaba para su vida? La respuesta es evidente.

Cuando Benedicto XVI comenzó a notar que las decisiones escapaban de sus manos, que sus más cercanos lo ignoraban para satisfacer a los más fuertes y que la Iglesia Católica comenzaba a peligrar por la falta de autoridad, decidió firmar su renuncia para dar paso a una generación más joven.

El pasado jueves 28 de febrero, tal y como ya lo había adelantado, a partir de las 20 horas Benedicto XVI dejó la Sede Vacante.

El ahora Papa Emérito se fue a Castelgandolfo para iniciar una nueva vida dedicada a la oración y la escritura.

Lejos de las intrigas, las deslealtades y las manipulaciones a las que se enfrentan al final de su vida todos los poderosos.

Ahorrándose convertirse en títere de corifeos que ven en la debilidad física y a veces hasta mental, la oportunidad ideal para asumir un poder al que legítimamente no pudieron acceder.

Tal y como le ocurrió a Francisco Franco en España, a Juan Domingo Perón en Argentina, a Josef Stalin en Rusia, a Mao Tse Tung en China y, más recientemente, a Hugo Chávez en Venezuela.

Una decisión valiente, revolucionaria y humana… ELBA ESTHER Y LA PUERTA QUE SE OLVIDÓ CERRAR… La puerta abierta y una luz encendida en el interior de una lujosa casa vacía en San Diego, California, daba cuenta, la noche del martes 26 de febrero, de una intempestiva salida ante una noticia que nadie esperaba.

En el lujoso fraccionamiento de Coronado Cays, lugar donde la maestra Elba Esther Gordillo tiene una residencia, reportes de la periodista Sandra Dibble, del San Diego Union Tribune, movilizaron a la policía, que tuvo que acudir al lugar ante la proliferación de la prensa y el aviso de que la puerta se encontraba abierta.

Nadie respondió al llamado, por lo que las autoridades procedieron a cerrar el portón de madera de una de las tres casas de descanso que la lideresa magisterial tiene en los Estados Unidos.

Una residencia valuada en 4.7 millones de dólares que, a decir de los vecinos, cuenta con seis recámaras, siete baños, alberca y tres espacios para estacionamiento.

También, en el lado a la bahía, un bote y un jet sky.

En este lugar, sin imaginar su destino inmediato, la otrora temida y poderosa Elba Esther pasó su última noche en libertad.

Ignorando que desde dos días atrás en México la PGR ya había librado una orden de aprehensión en su contra aquí, la mañana del martes 26 de febrero, ’la maestra’ recibió e hizo sus últimas llamadas telefónicas a México, para organizar un consejo magisterial desde el cual alzaría la voz contra el gobierno que el lunes 25, y en su ausencia, había promulgado su Ley de Educación.

Una Ley que ignoraba su opinión y no tenía marcha atrás.

Nadie sabe quien salió del lugar después de Elba Esther.

Pero lo que está claro es que lo hizo tan intempestivamente, que olvidó apagar la luz y hasta cerrar la puerta.

Algo que, aquellos que la conocen, saben que hubiera contrariado mucho a la que todavía hasta hace una semana era la mujer más poderosa de México… UNA TRADICIÓN: LAS VENDETTAS PRESIDENCIALES … Las represalias sexenales entre los grupos del poder, tienen en México una antigüedad de más de tres décadas.

Acciones judiciales emprendidas por un nuevo gobierno, buscando marcar su territorio con respecto a su antecesor.

La historia de estas vendettas presidenciales inicia en septiembre de 1977, a inicios de la administración de José López Portillo (1976-82) quien, “para combatir el año de Hidalgo”, según él mismo lo asienta en sus memorias, accede a que la Procuraduría General de la República aprehenda y consigne al secretario de la Reforma Agraria de Luis Echeverría (1970-76), Félix Barra García, acusado de fraude en el proceso de indemnización de un pequeño propietario.

A partir de entonces, la persecución política se convirtió en un asunto de Estado.

Y la PGR se alzó como el brazo ejecutor de la misma.

Con Miguel de la Madrid (1982-88), son víctimas de la “renovación moral” dos amigos cercanos de su antecesor: el exdirector de PEMEX, Jorge Díaz Serrano, y el exdirector de Policía y Tránsito del DF y general de división por decreto presidencial, Arturo ’El Negro’ Durazo.

El ingeniero Díaz Serrano sería desaforado como senador en 1983 y declarado culpable por fraude y peculado por más de cinco mil millones de pesos en perjuicio de la nación, permaneciendo en prisión durante los siguientes cinco años que a De la Madrid le restaban en el poder; mientras que Durazo fue perseguido por todo el mundo durante los 14 meses posteriores a que dejó de ser funcionario público, hasta ser detenido en Puerto Rico en 1984 y extraditado a México para enfrentar cargos por acopio de armas, evasión fiscal y homicidio múltiple, que lo mantuvieron encarcelado durante ocho años.

El sexenio siguiente, en enero de 1989, con Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) la vendetta presidencial alcanzó a dos prominentes figuras políticas: el poderoso líder petrolero, Joaquín Hernández Galicia, y el exsecretario de Agricultura, Eduardo Pesqueria Olea.

“La Quina” fue enviado a prisión, luego de una peliculesca captura encabezada por el Ejército, con el pretexto de que corría riesgo la seguridad nacional, y fue condenado a permanecer recluido durante varios sexenios posteriores, por acopio de armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas; en tanto que Pesqueira Olea, se salvó por un pelo de ir a la cárcel, mas no de su deshabilitación para ejercer cargos públicos durante 15 años, mandato que cumplió hasta su muerte en el año 2001.

Con Ernesto Zedillo (1994-2000), la persecución presidencial se refinó al grado máximo y llegó hasta el mismo hermano de un ex presidente.

En febrero de 1995, Raúl Salinas de Gortari (“el hombre del 10 por ciento”, le decían por sus negocios sucios y tráfico de influencias), es aprehendido en su propia casa, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de su ex cuñado, José Francisco Ruiz Massieu, y de lavado de dinero, es condenado a permanecer en prisión, primero 50 años, más tarde a 27 y finalmente absuelto y puesto en libertad ene el 2005… EL TRASFONDO DE LAS VENGANZAS PRESIDENCIALES… ¿Cuál es el fin verdadero de estas persecuciones políticas? Difícilmente se podrá pensar que detrás de ellas está el deseo de los nuevos gobiernos de hacer justicia y desterrar la corrupción.

En lo absoluto.

Pero sí, en cambio, hay detrás la intención de saldar deudas pendientes con enemigos políticos potencialmente peligrosos.

Félix Barra García, por ejemplo, tenía en su haber un desaire público que en una gira presidencial le hizo al entonces secretario de Hacienda, José López Portillo.

En cambio, Jorge Díaz Serrano cometió el pecado de aspirar seriamente a la presidencia de la República, en tanto que al ’El Negro’ Durazo lo hundieron sus constantes burlas hacia el ’gris’ secretario de Programación y Presupuesto.

El caso del sindicalista petrolero Joaquín Hernández Galicia es más delicado aún: durante la precampaña presidencial de Carlos Salinas, financió la publicación y distribución masiva de un libro en el que se daban todos los detalles del crimen de una sirvienta, cometido durante un juego infantil por los niños Raúl y Carlos Salinas, entonces de 9 y 8 años de edad.

Un ’pecadillo ’ que le costó todo su imperio.

Y de ’el gordo’ Pesqueira Olea, se dice que pagó con creces sus continuas bromas realizadas contra Salinas de Gortari en su época de secretario de Estado, siendo la más pesada una en la que le colocó una peluca rubia y de la que circulaba graciosamente una fotografía.

A Raúl Salinas, de no pocos fue conocida su enemistad con Ernesto Zedillo (a quien de burla ’el hermano incómodo’ apodaba “zerdillo”) y su desprecio hacia el secretario de Educación una vez que Luis Donaldo Colosio fue ungido candidato presidencial.

Justicia verdadera o venganza personal.

Las vendettas presidenciales han sido, desde hace más de tres décadas, un recurso político que sirve al mandatario en turno para mantener en raya a la clase política incómoda.

¿Quién seguirá en la lista?…

IMPRESIONANTE COBERTURA MEDIÁTICA.

Para informar al mundo de los últimos momentos de Benedicto XVI como Papa, e iniciar la cobertura del Cónclave que proclamará al nuevo Pontífice de la Iglesia Católica, en El Vaticano se encuentran acreditados 3 mil 641 periodistas de 698 medios informativos -principalmente televisión-, que transmiten en 24 lenguas diferentes y representan a 61 países.

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