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Opinión

QUERÉTARO HOY (Ancianos)

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POR CARLOS JIMÉNEZ E.

Quizá con menos difusión pero con más frecuencia que ahora, a mediados del siglo pasado había muchas personas que dedicaban parte de su tiempo libre a visitar a los enfermos y a los ancianos, no sólo en su día que era como hoy el día 28 de agosto, sino con cierta periodicidad en la que les leían, cantaban o simplemente platicaban con ellos.

Recordaba esto cuando apenas el pasado domingo el Papa Francisco ante una multitud en la Plaza de San Pedro habló de la realidad de muchos ancianos hoy en día: “¡cuántas veces, exclamó, se descarta a los ancianos con actitudes de abandono que son una verdadera eutanasia escondida! Es el efecto del descarte que tanto daño hace a nuestro mundo.

Se descarta a los niños, a los jóvenes y a los ancianos con el pretexto de mantener un sistema económico “equilibrado”, en cuyo centro no está la persona humana, sino el dinero. Todos estamos llamados a contrarrestar esta cultura del descarte”, exhortó.

En su clamor hay mucho de cierto pues son muchos los que con diversos pretextos abandonan a sus ancianos y ancianas desperdiciando oportunidades de abrevar de su experiencia y también de devolverles un poco de lo mucho que han hecho por nosotros.

Ciertamente existen asilos e instituciones diversas que se dedican a su cuidado, pero también lo es que en muchas ocasiones son maltratados y ofendidos por personal impreparado y sin vocación.

Y en ese sentido el Papa Francisco habló de las instituciones y señaló que “me siento cerca de los numerosos ancianos que viven en estos institutos, y pienso con gratitud en los que los van a visitar y los cuidan.

Los hogares para ancianos deberían ser los “pulmones” de humanidad en un país, en un barrio, en una parroquia; deberían ser “santuarios” de humanidad, donde los que son viejos y débiles son cuidados y custodiados como un hermano o una hermana mayor…” Al respecto vale reflexionar sobre lo común que parece hoy en día el maltrato a los ancianos que adopta diversas formas como el maltrato físico, psíquico, emocional, el abuso de confianza en cuestiones económicas y el abandono o negligencia. Lamentablemente hoy en día en muchas partes del mundo el maltrato de los ancianos pasa casi inadvertido.

Hasta hace muy poco, este grave problema social se ocultaba a la vista del público y se consideraba como un asunto esencialmente privado, por lo común subestimado y desatendido por sociedades de todo el mundo.

El problema existe en los países en desarrollo y desarrollados y por lo general no se notifica en grado suficiente. Aunque la magnitud del maltrato de los ancianos se desconoce, su importancia social y moral salta a la vista.

Desde los puntos de vista sanitario y social, si los sectores de atención primaria de salud y servicios sociales no están bien dotados para detectar y resolver el problema, el maltrato de los ancianos seguirá estando semioculto y continuará creciendo en la medida en que esta población será en pocas décadas el de la gran mayoría. La vieja consigna del respeto y atención a los ancianos continúa vigente; lo contrario es llamar a la desmemoria, a la incultura y a laincivilidad.

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