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Querétaro

Necesita la Iglesia sacerdotes santos: Faustino

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POR MANUEL PAREDÓN Noticias En la misa de acción de gracias por el 50 Aniversario de la Ordenación Sacerdotal del Canónigo José Guadalupe Martínez Osornio, el obispo Faustino Armendáriz Jiménez, significó que la iglesia necesita sacerdotes santos que ayuden a los fieles a experimentar el amor misericordioso del Señor y sean testigos convencidos, y este, es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.

La ceremonia eucarística tuvo lugar en Catedral y concelebraron los Arzobispos Rogelio Cabrera López, de Monterrey y Víctor Sánchez Espinosa de Puebla, los obispos Eméritos Mario De Gasperín Gasperín y Florencio Olvera Ochoa, de casa así como un medio centenar de sacerdotes.

Los fieles que colmaron el sagrado recinto, seguían con atención la predicación del Monseñor Armendáriz Jiménez, que decía: “Necesitamos cantar el sacerdocio de Cristo, especialmente cuando nos damos cuenta que es necesario que mediante el ministerio y la vida de los sacerdotes, el mensaje del amor de Cristo, inunde el corazón y la vida de tantos y tantos hombres que buscan encontrarse con Dios para vivir la vida en plenitud” .

“El sacerdote es el elegido entre los hombres, el sacerdote sigue siendo uno de ellos y está llamado a servirles consagrándoles la vida de Dios”.

Categórico, el prelado enfatizó que el sacerdote es como decía el cura de Ars, continúa la obra de la redención en la tierra y cada vez que celebra la santa misa invita a levantar los corazones en alto y a cantar que el amor de Dios está vivo, dando gracias por tantos beneficios de su misericordia.

“El sacerdote, cada vez que celebra la reconciliación, nos invita a cantar que la misericordia del Señor es eterna, el sacerdote cada vez que nos unge en los momentos de la enfermedad o agonía, nos invita a cantar que sólo en el Señor está nuestra esperanza”.

“Queridos hermanos y hermanas, cantemos al Señor un canto nuevo, pues en verdad ha hecho y sigue haciendo maravillas entre nosotros”, exclamó.

El sacerdote, -prosiguió-, hombre de la palabra divina y de lo sagrado, debe ser hoy más que nunca, hombre de alegría, hombre de esperanza, a los hombres que ya no pueden concebir que Dios sea amor puro, él dirá siempre que la vida vale la pena vivirla y que Cristo le da todo su sentido a todos los hombres.

Pausadamente, el pastor diocesano pidió orar por los sacerdotes, orar por la vida y el ministerio de quienes nos han enseñado el santo temor de Dios.

Orar por los sacerdotes es la mejor manera de entender que es ahí donde se gesta la fuerza y el sustento espiritual de quienes nos guían y conducen a Dios, es ahí donde cada sacerdote, de rodillas ante el Sagrario, fragua una vida apostólica y misionera.

Trajo a su memoria aquella mañana del 26 de marzo de 1966 cuando el Excmo.

Señor Obispo Don Alfonso Toriz Cobián ungía como sacerdote de Jesucristo a Mons.

Guadalupe Martínez, iniciando así un itinerario centrado en mostrar los misterios de Dios en la vida y en la persona de nuestros fieles, compartiendo su fe en algunas parroquias como en San Miguel Arcángel de San Miguel Palmas, Purísima Concepción, en Hércules, Señor Santiago, en el centro de la ciudad y ahora aquí en la Santa iglesia Catedral.

Destacó que padre José Guadalupe Martínez ha realizado una larga tarea evangelizadora a lo largo de estos 50 años en nuestra Diócesis y otros servicios invaluables en la Conferencia del Episcopado Mexicano y la presencia de los Arzobispos Rogelio Cabrera López y Víctor Sánchez y de los obispos Mario De Gasperín Gasperín y Florencio Olvera Ochoa, de casa, patentizaron su cercanía con el padre Martínez Osornio.

Al final de la ceremonia, el Arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinoza, le agradeció el trabajo de muchos años como Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica, “gracias padre Lupito como cariñosamente te llamamos los amigos, los hermanos por estos años de servicio en la Sociedad Mexicana de Liturgistas y en la Comisión Episcopal Litúrgica, siempre coordinaste nuestros trabajos, siempre estuviste al pendiente de nuestras reuniones y de nuestros encuentros nacionales.

Que Dios premie tu trabajo como lo ha hecho Monseñor Faustino de esta Diócesis de Querétaro y en la Conferencia del Episcopado Mexicano, concluyó.

El padre Lupito, vivamente emocionado agradeció infinitamente las muestras de cariño y gratitud que le tributaron, especialmente recordó a sus señores padres, a sus hermanos, particularmente a su hermano, el también Canónigo y Vicario General de la Diócesis Mons.

Javier, a sus hermanos sacerdotes.

Su gratitud, fue también para el Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Guadalupe, donde se formó.

De inmediato, los muchos amigos y conocidos del padre Martínez, hicieron filas para felicitarle y expresarle su admiración por su larga carrera sacerdotal.

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