Editorial (Atractivos)

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Querétaro tiene abundancia de pueblos que por su historia, su organización, sus riquezas naturales y el cuidado que han tenido sus habitantes en su preservación son un gran atractivo para el visitante, tanto local, como nacional o extranjero.

Alejados durante mucho tiempo por falta de carreteras debidamente transitables, fue hasta los años sesentas en que se conoció y reconoció por ejemplo la gran riqueza de nuestros pueblos de la Sierra Gorda que se resolvieron finalmente con el nombramiento de las misiones juniperianas como Patrimonio de la Humanidad, y de Jalpan como Pueblo Mágico”.

El mismo estatus lograron en su momento Tequisquiapan, Bernal y Cadereyta.

Dicho esquema de promoción que es integral y aborda diversas vertientes ha dado resultados relevantes en cuanto a promoción e incremento de visitantes a dichos pueblos mágicos.

Ahora han sido recibidos los expedientes de solicitud de ingreso al estatus de Pueblos Mágicos de otros dos lugares queretanos plenos de riquezas naturales, historia y mantenimiento original: se trata de Amealco y Pinal de Amoles.

Deseable es que al menos uno de ellos logre en la siguiente selección su anhelo, pues ambos cuentan con atractivos y potencialidades que los enorgullecen con toda razón.

Pinal, con su vegetación y orografía montañesa: con sus fuentes de agua y su hábitat resguardado es un lugar espléndido desde el que se baja a la zona tropical en brillante concatenación de microclimas entre los que se encuentran vestigios prehispánicos como el de Quirambal y las viejas minas de San José.

Amealco, guarda para sí, el ser cuenco y reposo de nuestra más cercana cultura prehispánica la otomí o ñhäñü, a más de sus paisajes de coníferas y su plaza monumental.

Conocer las distintas regiones de Querétaro es adentrarse en la cultura, el arte, la historia, la arquitectura y mucho más.

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