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Opinión

OPINIÓN OLVIDO DE LA SABIDURÍA

PRISCILIANO HERNÁNDEZ CHÁVEZ, CORC.

Desde Galileo Galilei (1564-1642) se inicia el auge del método científico, con su precursores, por supuesto, como Roger Bacon (1214- 1294) al cual se le ha llamado el “padre de la ciencia experimental”; incluso su homónimo Francisco Bacon(1561- 1626), quien va en esa línea, a tal grado, que la Ilustración vio en su obra el modelo de las ciencias de la naturaleza moderna hasta el mismo Kant, quien señala que con él se lleva a cabo una revolución: por vez primera se observa a la naturaleza en la perspectiva de inquisición experimental.

Por ser incapaces de entender la legítima autonomía y los ámbitos, se conflictuaron razón y fe, ciencia y fe, ciencia y revelación, que para nosotros es obvio en nuestros días, no así en ese tiempo.

El mismo Galileo en su carta a Cristina de Lorena señala “La Biblio no ha sido escrita para enseñarnos astronomía…La intención del Espíritu Santo no es mostrarnos cómo funcionan los cielos, sino cómo ir al cielo”.

En cierta manera evoca a san Agustín quien enseñaba esto.

La Iglesias a través del gran Papa y Santo, Juan Pablo II reconoce la gran aportación de Galileo a la Ciencia.

Estos enfrentamientos del pasado, parece que continúan vigentes en algunos círculos.

Lo ideal sería el tener esa visión holística,- de totalidad, en donde tuvieran su autonomía y sus mutuas iluminaciones con sus debidas jerarquizaciones de ciencia y fe, de ciencia y revelación.

Estos conflictos en la práctica llegan hasta nosotros, por la fuerza de la cultura: en la práctica se valora más la ciencia por sus frutos sorprendentes en la tecnología, que lo que podríamos llamar y se ha llamado en el pasado, la sabiduría.

Esta tiene su ámbito y su método, particularmente el campo filosófico.

De ahí el sentido de la palabra filosofía, amigo de la sabiduría.

Sabiduría que versa sobre lo esencial, causas y fines; consideraciones de los terreno a la luz de la eternidad, como se decía antes “sub specie aeternitatis”; asigna a las cosas un lugar en una ordenación jerárquica, como lo señala la sentencia repetida por santo Tomás “sapientis est ordenaré”, es propio del sabio ordenar.

Dentro de la Filosofía sistemática, se considera a la Metafísica como el saber supremo; trata del acto de ser.

El acto de ser en sí y por sí es Dios, y el acto de ser del hombre, es su condición de persona, superior a los seres inferiores por su libertad.

La sabiduría permite conoceremos como personas, conocer nuestros acto de ser, que implica necesariamente la libertad y aneja a la libertad, la responsabilidad ante el tú divino, el tú humano y el ello de todo el universo, singularmente la tierra, nuestro hogar.

En esto radica la felicidad humana, en esa interrelación gozosa, que tiene su culmen en la relación con Dios.

La sabiduría como don del Espíritu Santo nos lleva a experimentar a Dios, gozarlo, sentirlo en la dimensión de sus acto de ser Amor.

En el libro de lo Proverbios ( 9, 1-6), la sabiduría personificada edifica una casa y ha preparado un banquete.

Invirta a los sencillos , a los faltos de juicio, a que vengan a comer su pan y a beber su vino, para que dejen la ignorancia y avancen por el camino de la prudencia.

San Pablo en la Carta a los Efesios nos invita a no comportarnos como insensatos, a no ser irreflexivos y a llenarse del Espíritu Santo (Cf 5,14-20).

Jesús, la Sabiduría encarnada, el Logos de Dios, nos invita a comer su carne y a beber su sangre, verdadera comida y verdadera bebida, – aletés potería, a comer, -trogo= masticar, su carne.

Banquete que implica a Jesús Palabra y a Jesús Eucaristía. (Cf Jn 6, 51-58). ”El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día”.

Este banquete solo comprensible desde la misma Sabiduría divina.

Reafirma el misterio de su donación como Palabra y como Eucaristía, carne entregada y sangre derramada, en el signo sacramental del pan y del vino.

Así como el Hijo vive del Padre, así quiere que nosotros vivamos en Él , por Él y con Él.

Me sorprenden los estudios cientfícios realizados a los milagros eucarísticos, en los cuales se constata por “blind test” que es tejido de miocardio, como lo enseña el Dr Ricardo Castañón Gómez, otrora agnóstico, y hoy profundo creyente cristiano-católico.

Su currículum es impresionante: Philosophae Doctor, Doctor en Psicología Clínica, especializado en neduropsicofisiología cognitiva, medicina psicosomática y bioquímica.

Formado en Italia y Alemania,con especialidades en Bélgica,Inglaterra y Estados Unidos, en su obra,- aparte otras, ”Cuando la Palabra Hiere”, en el capítulo 18, nos da fe de los milagros eucarísticos, analizados por científicos y nos ofrecen conclusiones sorprendentes: la sustancia contiene evidencia de sangre humana, se ha obtenido presencia de ADN,conserva abundante cantidad de glóbulos blancos, los especialistas declaran que se trata de músculo del corazón.

El Dr.Castañón,llevó a examinar la Hostia de Argentina (en octubre de 1999 el entoneces C a r d e n a l Bergoglio,Arzobispo de Buenos Aires, hoy nuestro amado Papa Francisco), le autorizó estudiar dos Hostias consagradas que habían tenido efusión de un líquido rojizo en los años 1992 y 1996.

Así el profesos Zugibe de Nueva York, gran autoridad en medicina forense del corazón, ignorando que la sustancia venía de una Hostia consagrada, afirma que el corazón corresponde a una persona que “ha sufrido mucho”, pues ha tenido un infarto al corzón de algunas horas de duración sin que el mismo hubiera sido causa de su muerte.

El supone , entre otros, que “nuestro paciente ha recibido probablemente un golpe a la altura del corzón..

Luego hace una revelación sorprendente: “el momento durante el cual se tomó la muestra (fue el mismo Dr.Castañón), este tejido estaba vivo.

Se debe a que los glóbulos blancos intactos fueron transportados por la sangre al corazón.

Así que en ese instante, esta materia oránica tenía actividad dinámica viva. (Oc cf pág 369). Entonces del divorcio de la ciencia y la fe, concluímos la necesidad de darle su lugar a la ciencia, pero la Sabiduría, Jesús mismo, es imprescindible reubicarla en un lugar preponderante para andar por el mundo.

Hemos de hacer la prueba, para ver qué bueno es el Señor, pues nada faltará a los que lo aman, apartarse del mal y hacer el bien, buscar la paz e ir tras de ella (Cf Sal 33).

A eso nos lleva el Banquete de la Sabiduría y no olvidarla por el tobogán de la vida.

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