Connect with us

Querétaro

VENERACIÓN A SAN MIGUEL EN HÉRCULES

POR M.J.

CONCEPCIÓN RAMOS RAMÍREZ Noticias Entre los grandes legados que dejaron los antepasados en Hércules está la veneración a sus santos, misma que ha trascendido de generación en generación, como es el culto a San Miguel Arcángel, iniciado por la familia de J. Guadalupe, Manuel, Norberto y Juvencio Ramos.

Ahora los Nietos del señor Juvencio Ramos López (q.e.p.d. ) continúan como cada año, venerando esta imagen que data aproximadamente de hace unos 300 años —no se tiene conocimiento de fecha exacta—, según Juvencio Ramos (abuelo de quien esto escribe) que tendría 118 años de edad, comentaba que esta como otras imágenes se encontraban en una capilla en el Callejón de Juan Ramos, lo que es ahora la calle Heroico Colegio Militar en La Cañada, en el municipio de El Marqués.

Posteriormente —nos decía— se reubicaron en un barrio de Hércules conocido como La Palma y como en el lugar donde se encontraba la capilla, pasaría el Tren Central en 1882, se mandó construir una capilla en las huertas de la familia Ramos, al otro lado del río, donde cabe mencionar que los santos tuvieron que ser trasladados en canoas pues no había puente para atravesar a pie, que desde entonces cobró el nombre de Las Canoas.

Son cinco las imágenes que conforman la capilla y fueron llevados por la familia Ramos a la nueva capilla en medio de la vegetación, de árboles frutales, hermosas flores y gran variedad de aves silvestres que cantaban en ese nuevo paraíso.

Las imágenes trasladadas fueron: un Cristo, un cuadro de la familia de Jesucristo y el Purgatorio; una imagen de San Antonio, dos Imágenes de San Miguel, además de tres cruces.

Hace tiempo se mandó restaurar la imagen de San Miguel con los restauradores que laboran en el Templo de Santa Clara de Querétaro, quienes sitúan a esta imagen a finales del Siglo XVIII.

¿Cómo eran las celebraciones de San Miguel y la Sra.

Santa Ana que realizaba la familia Ramos? Cabe recordar que la última persona que hizo grandes celebraciones a los santos de sus antepasados fue la tía Matiana y algunos familiares (ampliamente conocidos en Hércules) aproximadamente en 1960.

Al acercarse la fecha, decía: “a ti Juvencio te toca pagar la misa y comprar la cera; a José, dar el café y el pan; a Ricardo, la comida.

La tía Natalia que venia del barrio de la Presa, se encargaba de las palanganas con flores, ceras, veladoras y, además preparaban los sahumadores con copal.

En el transcurso de la noche se rezaban rosarios, cantaban alabanzas, llegaban los Concheros y se les compartía a los que velaban café y pan y también “piquete” para el café.

Al amanecer, a la misa de las siete de la mañana se llevaban todas las imágenes y al término de la misa regresaba la procesión a la huerta, donde estaba la fiesta y donde se recibía a la gente con un almuerzo a base de ricos garbanzos con col, tortillas de colores echadas a mano y café de olla.

A las tres de la tarde se servía la gran comida a la sombra de los árboles, se extendían grandes petates en el suelo y se colocaban servilletas con tortillas de colores verdes moradas y rosas y un plato de mole con arroz, con carne de pollo o guajolote (que se criaban en la misma casa) y un jarro con agua fresca.

Había una gran tinaja sobre unos palos entrecruzados tapada con un plato y al lado un jarro para poder servirse, lo que ya no nos tocó ver, pero cuentan que nuestros antepasados colocaban palanganas con fruta, tamales y alfeñiques de azúcar, que se repartía al atardecer cuando finalizaba la fiesta.

Hace algún tiempo, medio siglo quizá, se conservaban todavía los moldes que utilizaron para hacer las figuras de azúcar, según narró Gustavo Pozas Ramos quien, junto con sus hermanos, conservan las imágenes de San Miguel, Santa Ana, San Antonio y tres cruces pequeñas y una grande.

Estas fiestas de las velaciones en aquella hermosa huerta, eran muy esperadas y como acotación personal, recuerdo que como niños, nos dedicábamos a jugar con los parientes pequeños que llegaban a ese paraíso y cerca del río.

LA FAMILIA SÁNCHEZ PERALES AÚN VENERA A SAN MIGUEL Continuando con el legado los descendientes de Pedro, J. Dolores (q.e.p.d.) y Enriqueta Sánchez Chávez, herederos de la imagen de San Miguel que veneran año con año, realizan un novenario que inicia el día 20 de septiembre, dando el aviso con cohetones y terminando el rosario del día, se ofrece una merienda a los asistentes.

El día 29 del mismo mes, todos los familiares, incluyendo los que radican en la Ciudad de México y vienen para estas celebraciones, se ponen de acuerdo para organizar la fiesta a su San Miguel, tradición que se sigue trasmitiendo por generaciones.

Según cuenta Roberto González Sánchez, esta imagen que veneran es una réplica de la original que se quemó en 1960 durante un incendio cuando dejaron las veladoras encendidas, salvándose la Santa Cruz y una Cruz de las Ánimas, de menor dimensión, donde aún se ve, ya borrosa, la imagen de Jesús crucificado.

De la imagen de San Miguel solo quedó el tronco, que guarda celosamente y por lo que comenta tiene una antigüedad de 300 años.

Al no contar con San Miguel fue necesario conseguir otra imagen, que es la que actualmente veneran, como herederos de esta devoción.

Después del novenario la fiesta consiste en una misa oficiada en el domicilio por el Pbro.

Efraín Isassi —tal como lo vivimos la mañana de ayer— y al término se ofreció un almuerzo.

Para ello el altar está con un gran adorno de festón verde, flota el olor a pino, había claveles blancos y rojos, las ceras, el copal encendido y la ofrenda a base de frutas y pan.

A las tres de la tarde la familia atiende con alegría a sus parientes y amigos, que cada vez son más, con una comida de agradecimiento por su visita y terminando el día se reparte la ofrenda de manzanas, guayabas, uvas y pan, entre los asistentes.

Este sábado hubo mucha gente, cada vez hay más participación y se aprecia la necesidad de convivir en estas ricas tradiciones, que unen a las familias con la motivación de que el año entrante continuarán con esta su bella tradición y a la vez hacer lo mejor que se pueda en este tiempo, donde nos enfocamos más en la tecnología y nos perdemos de la vida real, estas fiestas dejan una gran enseñanza para quienes nos hemos olvidado de nuestras tradiciones.

Son como una toma de oxígeno.

Nuestros antepasados eran sabios y sabían vivir la vida.

En la despedida va el anhelo por volverse a reunir el año entrante.

Comentarios

comments

Continue Reading
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.