Chava Flores hizo de los funerales una fiesta

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Notimex Para el compositor Chava Flores los funerales siempre fueron una fiesta porque en ellos recordaba con humor lo que pasó el finado en vida, con lo que convertía un momento de dolor en un festejo familiar o de amigos, comentó Maru Flores, heredera del “cronista de la ciudad”.

Junto con otros herederos de grandes compositores como Alberto Cervantes, Tomás Méndez, Ema Elena Valdelamar y Beatriz, viuda de Manuel Esperón, Maru montó la ofrenda del Día de Muertos en honor de quienes en vida fueron parte de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM).

Indicó que la muestra más clara de que Chava Flores no veía como drástico perder a un amigo o familiar es la canción “Cerró sus ojitos Cleto”, en la que describe la verbena en que se vuelve el funeral de Cleto.

“Incluso me atrevo a decir que mi padre no se burlaba de la muerte sino de todo aquello que pasó el finado en vida, los momentos chuscos y amenos que evocan el recuerdo de alguien, y así sigue sucediendo hoy en día”, señaló.

Maru Flores compartió que en una ocasión el mismo Chava no asistió al funeral de uno de sus grandes amigos.

“Cuando lo cuestioné por su falta mi padre me dijo: ya sabes que me gusta contar chistes y en esta ocasión no fui por lo mismo”.

La miembro del Catálogo de Oro de la SACM mencionó que, de hecho, cuando murió el autor de temas como “El gato viudo”, “La interesada” y “Sábado Distrito Federal”, ellas y sus hermanas la pasaron contando chistes.

“Creo que es de familia porque el funeral fue lindo, ameno, tranquilo, sin llantos y, claro, sin tristezas o nostalgias, tradición que nos tiene muy plenas”.

Externó que está consciente de que los mexicanos sufren cuando pierden a un familiar “porque se aferran al cariño y al amor, pero lo aprendido después de la muerte de mi padre, mi madre, mi hermana y mi esposo puedo decir que el festejo me ayudó a llevar de mejor manera el duelo”.

Dijo que Chava Flores dejó un legado exclusivamente para hacer reír a la gente, de manera independiente de que algunos de sus temas fueran un drama, como el de “La Bartola”, en el que describe un drama cotidiano en el México de ayer, así como el caso de “Los gorrones”, “La escolapia” y “El gato viudo”.

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