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“Si lo queremos hacer lo podemos lograr”: Viridiana Nava

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Por Rubén Pacheco
Fotos: Sixto Picones
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Pese a las dificultades que implica para una mujer la profesión de ingeniero civil, dominada por hombres, no sólo en Querétaro; Viridiana Nava Rodríguez se ha abierto paso y hoy es presidente de este colegio, donde sólo hay 35 mujeres, de casi 500 agremiados.
Nacida en Amealco de Bonfil en el seno de una familia integrada por 10 hijos, Viridiana estudió el Cobaq en aquel municipio, del cual decidió salirse para continuar con sus estudios en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
“Yo pensaba que era una carrera normal de ingenieros civiles, que había mujeres y hombres, pero no. En mi grupo sólo entramos tres mujeres y todos los demás eran varones
Una sociedad dominada por hombres impedía que sus padres aceptaran su vocación de estudiar, menos aceptar que podía sobresalir en la ingeniería civil.
“Ellos no querían que como mujer estudiara, porque al final del día te ibas a casar y ya no iba a salir adelante, y era un gasto adicional para ellos evidentemente. Después de tener 10 hijos, no a los 10 nos iban a dar carrera”.
Luego de haber convencido a sus padres, la condición de ellos fue que debía ir y venir todos los días a Querétaro, lo cual resultó complicado para la entonces estudiante. Ello la obligó a solicitar un horario mixto en la UAQ, cuya entrada sería a las nueve de la mañana con salida a las cinco de la tarde.
Sin embargo, para poder llegar puntual a sus clases debía salir de Amealco a las cinco o seis de la mañana.
“Muchas de las tareas las hice en el camión, con una lámpara porque apagaban la luz para que la gente se durmiera porque estaba oscuro. Al final del día yo tuve que hacer eso por las ganas de salir adelante y sobre todo que era de las más grandes, y si yo quería que mis hermanos siguieran mi camino yo tenía que echarle todos los kilos”.
Y es que una de las opciones era rentar alguna habitación en la ciudad, sin embargo el hecho de que su carrera estuviera dominada por hombres le impedía conocer a más mujeres en su situación y poder compartir alguna casa.
Viridiana madrugó durante un año y medio en sus viajes de Amealco hacia Querétaro. Posteriormente se fue a vivir con una tía en la zona sur de la ciudad en una colonia, entonces irregular, Vista Bonita.
“Esa colonia ya tiene luz, drenaje, pero cuando yo llego no tenía esos servicios básicos, y yo calentaba el agua para bañarme, para la tasa del baño, etcétera. Aunque yo vivía en Amealco yo tenía todas las comodidades. Mis papás me habían dado todas las comodidades”.
En aquella época la colonia no contaba con servicios de urbanización, por lo que en la temporada de lluvias las calles permanecían encharcadas y enlodadas.
“Yo me ponía unas bolsas en los pies para no enlodarme en época de lluvia y poder llegar al camión limpia, y poder llegar a la universidad limpia. Entonces sí fue complicado pero al final eran las ganas de crecer”.
En la universidad se enfrentó a otras dificultades, desconocía los conceptos de la ingeniería, pues nadie en su familia había estudiado algo similar.
“Para mí el polín y el barrote era lo mismo. Yo le digo, entonces dime cuál es un polín y cual es un barrote. Yo me fui a la maderería para ver qué era un polín y qué era un barrote porque los maestros te hablaban de eso en el salón de clases y mis compañeros que decidieron estudiar eso es porque sus papás tenían esa formación”.
Fue así como a los 21 años de edad Viridiana concluyó sus estudios, y asegura, no me casé ni tuve hijos al terminar como auguraban sus padres.
Posteriormente, otra de las dificultades a las que se enfrentaría fue que si la carrera estaba dominada por hombres, el ámbito profesional estaba exactamente igual.

Narra que su primera solicitud de empleo fue para la edificación de un edificio que estaba en construcción a las espaldas del Tec de Monterrey. Ahí llegó recomendada por el reconocido ingeniero, Mauricio Osornio, con quien ya había trabajado anteriormente.
“Él me estimaba y aparte conocía mi capacidad, entonces me recomendó. Llego y ya me presento. Entregué mi currículum. El agarra mi currículum y sin abrirlo me dice: sí, yo te agradezco que hayas venido a la entrevista, pero te adelanto es que yo lo que necesito es alguien que me venga a ayudar, no a distraerme a los albañiles”.
Posteriormente, aquel ingeniero abrió el currículum, aunque aceptó que Viridiana contaba con la experiencia y capacidades para el puesto, fue ella quien decidió irse del lugar.
“Yo le dije que le agradecía y que me iba a llevar mi currículum porque no se lo pretendía dejar y que ojalá más adelante tuviéramos la oportunidad de trabajar para que conociera mi trabajo”.
Con el paso de los años esa oportunidad se presentó, fue cuando aquel ingeniero se disculpó con ella por aquel incómodo momento.
Aunque se le cerraron las puertas para ese trabajo, Viridiana no paró y a los 23 años se asoció con una colega y juntas fundaron una empresa.
Posteriormente ejerció en el servicio público donde fue secretaria técnica, coordinador técnico de obras públicas y en el área de fiscalización, todo en el municipio de Querétaro. En estos puesto estuvo por cerca de siete años, de donde se permeó para lograr una visión política y social.
Retos
Mientras que uno de sus retos es activar el papel político de las mujeres en el gremio de la ingeniería civil, pues de las 35 que componen el colegio de ingenieros, menos de 10 participan en la vida interna.
“Hay muchas mujeres allá afuera que no se vienen a inscribir al gremio porque ven que es un gremio cerrado, que no hay oportunidad para nosotras”.
Y es que uno de sus pendientes es poder regresar a Amealco para emprender algún proyecto de apoyo para los habitantes, ya sea en el servicio público o como empresaria.
Pese a ser una mujer citadina y exitosa en todos los ámbitos, ella presume que conoce la vida del campo como hacer tortillas y labrar la tierra.
“Yo como mujer les puedo decir a todas las mujeres del país y a todas las que puedan leer esta entrevista, es que la fortaleza, la fuerza, esos éxitos que podemos lograr como mujeres y como hombres también porque al final del día nos retratemos nosotros mismos porque no conocemos todo lo que podemos llegar a lograr, yo lo que les puedo decir hoy es que eso lo tenemos en el interior y si lo queremos hacer lo podemos lograr”.

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