El Cerrito cuenta historias a través de sus piezas arqueológicas

Compartir nota

Texto y fotos: Laura Valdelamar

Noticias

La Zona Arqueológica de El Cerrito en el municipio de Corregidora, asentada en 16 hectáreas, luce su majestuosidad, el sincretismo, la magia y su historia en el Museo de Sitio, que guarda tesoros prehispánicos y la música que hace un ambiente místico.

En un recorrido realizado por el Museo de Sitio, se pudo observar piezas de diferentes tamaños, encontradas a lo largo y ancho de este lugar, que desde la entrada a la Zona Arqueológica se aprecian los senderos y el sitio donde fue encontrada una nueva pieza y que ya está en exhibición.

En un jardín especial que cultiva el arqueólogo Daniel Valencia, se pueden encontrar diversas plantas de los cuatro puntos cardinales.

La directora del Museo de Sitio, Claudia Dovalí Torres, explicó paso a paso cada una de las piezas expuestas, una narración que abarca desde la cultura Tolteca, que se asentó en el Valle de Querétaro desde el año 600 en lugares como La Negreta, Santa Bárbara, Jurica y Juriquilla.

 “Hay muchos asentamientos prehispánicos en el estado como en todo el país, que había  poblaciones muy importantes también hay una relación íntrinsica con Teotihuacan en San Juan del Rio hay  evidencias de asentamientos teotihuacanos importantes como otras culturas”.

Los códices encontrados en donde la guerrera Iztpapalotl, por el siglo XVI conduce a las siete tribus Toltecas hacia el plano terrenal, al encontrarse en un lugar abstracto.

La Estela expuesta en la entrada del museo, es de las pocas representaciones que se han encontrado de Iztpapalot, pieza que fue donada al museo y pertenece a la región de El Pueblito.

La sala -dijo se montó gracias a las donaciones que hizo la gente hace muchos años al museo, lamentablemente el hacendado de este sitio -por un total desconocimiento de la zona- derrumbó muchas esculturas, ya que ahí tenía sus campos de cultivo, hoy en los senderos hay más altares y estructuras pero se encuentran cortadas pues se les pasó la máquina, además de que hubo mucho saqueo.

La sociedad cada vez demanda más espacios de esta naturaleza y el sitio ofrece espacios para la cultura en donde se pueden apreciar 125 piezas de gran valor histórico, en las cuatro salas que componen este Museo como malacates de barro de cuatro rostros, coronamientos, collares.

En la sala se encuentra una lámina del Chac Mol, que está en el Museo Regional, hay una influencia con la cultura tolteca “la idea es que se venga al museo, porque aquí se encontró”.

Abundó Claudia Dovalí, que en 1632  se encuentran las evidencias de la Virgen de El Pueblito, en la base de la pirámide, en la plaza de la danza, se dice que ahí la colocaron y los pueblos  que estaban aquí, que todavía adoraban a sus dioses se fueran hacia la iglesia a San Francisco Galileo.

La segunda sala denominada El Espacio Sagrado trata de recrear la importancia de la arquitectura para ritualidad como estructuras y lápidas que estuvieron en la pirámide, elementos tallados en piedra.

Además de un Bastón de mando en policromía, eso hace evidente los colores que tenían las esculturas que son rojo, rojo oscuro, ocre, blanco, negro, azul, todos esos elementos son los que se han encontrado.

También se puede apreciar una escultura en forma de clavo que se inserta para adornar y es la representación de Quetzalcoatl, el cual se encontró en la alberca semiolímpica de El Pueblito, lo que da una idea de lo grande que era el lugar y lo destruido que se encuentra, por lo que no se puede excavar muy profundo.

Las pantallas brindan información a la población con elementos interactivos,  los monitores permiten ver más allá sobre la riqueza que guarda la pirámide.

La directora del Museo de Sitio, Claudia Dovalí, destacó que la idea es no destapar las cuatro caras de la pirámide reconocer también como fueron evolucionando los espacios y cómo la naturaleza lo cubrió de maleza por eso lleva el nombre de El Cerrito porque lo que veían era un cerrito.

En el Museo de Sitio se encuentra una maqueta hipotética del espacio relacionado con las culturas, donde se pueden apreciar la pirámide de la Luna, Cuculcán, la de Tula y El Cerrito, la cual se observa desde un ventanal en todo su esplendor, además de un caracol como los adornos que revestían las estructuras.

Abundó que el fortín que se encuentra en la parte alta de la Pirámide data de 1900 lo que se considera ya monumento histórico, un sitio desde donde el hacendado tenía su vigilancia para sus tierras.

En este caso hubo una suma de voluntades por parte de gobierno del Estado, el municipio y la federación para la construcción de este espacio desde la Zona Arqueológica hasta el Museo de Sitio.

Todos estos elementos se encontraron y ofrendas que se encontraron para la construcción de los edificios, de índole ceremonial hay una referencia de cómo se usaban los elementos el sahumador de mano, sahumadores que aunque no están completos se recupera lo que más se puede los adornos que tienen donde están  cajetes y ollas de cerámica. Así como ofrendas muy pequeñas muy significativas, collares, puntas de flechas, malacates, concha pizarra, piedra verde, obsidiana, punta de sílex, ofrendas que se encontraron en sahumadores, braceros.

Se encuentra las diferentes rutas de comercio que se utilizaba en aquella época en donde había mucho intercambio con la región mesoamericana.

Tras el recorrido por el Museo que encierra toda una historia en sus piezas, tuvimos acceso a la Pirámide de El Cerrito, desde su plaza de obsidiana, la plaza de la Danza, el altar de cráneos

 

Comentarios

comments

Compartir nota