El mimbre, una tradición que sigue evolucionando

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ARTESANOS de mimbre piden mayor impulso a sus obras

Por Marisol Barbosa

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Se han encontrado sarcófagos egipcios de mimbre con más de 5 mil años de antigüedad, la Biblia, ya mencionaba este noble material, cuando Moisés fue encontrado a orillas del río Nilo, flotando al interior de una canasta de mimbre. En la actualidad, esta materia prima se continúa utilizando y ha logrado una de sus máximas expresiones en el parador artesanal de Tequisquiapan, lugar donde se congregan cientos de mujeres y hombres, para ofrecer piezas de exquisita manufactura.

Son más de 600 artesanos que los fines de semana comienzan su labor desde las 5 de la mañana, preparando sus mejores piezas para dirigirse al parador artesanal ubicado en la carretera San Juan del Río-Xilitla.

La mayoría de las ocasiones, sólo ganan un 10 por ciento del costo total de la pieza, las cuales pueden ir desde los 10 pesos, hasta los 300, dependiendo de la complejidad de la obra que ofrecen.

En un buen día, pueden vender hasta 500 piezas, y sus mejores compradores provienen de la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Veracruz, las artesanías que más compran son Paneras, floreros, servilleteros, así como centros de mesas, la mejor temporada para los comerciantes es en los meses de Diciembre y Mayo, cuando se da la mayor cantidad de eventos, como bodas, graduaciones, día de la madre y Navidad, en estos tiempos, la gente aprovecha para adquirir canastas o bien se acercan a comprar un recuerdo, sin embargo hay otros que prefieren comprar de mayoreo para revenderlo al doble.

En los años 70´s la ganancia que obtenían era duplicada, por el costo de la pieza, ahora que la competencia se ha vuelto tan grande y que hay artesanos prácticamente en todo el estado, los creadores originales de las piezas se llevan en promedio mil 500 pesos diarios, en los mercado tradicionales de artesanías de Tequisquiapan.

Sin embargo, la gente del lugar refiere que la calidad y originalidad, es superior que al de cualquier creador de la república mexicana, ya que ellos fueron los pioneros y se mantienen actualizados con algunas revistas extranjeras que les traen con la materia prima, la cual proviene de Singapur.

En este sentido, el costo por el kilo de mimbre es de 300 pesos y esto les alcanza para elaborar un promedio de 40 piezas, las cuales pueden realizarse en un día, aproximadamente, al mes compran un total de 35 kilos. Cabe señalar que el costo del material aumenta aproximadamente un 10 por ciento cada año, y los mayoristas les argumentan que se debe al alza del dólar.

Ellos trabajan de lunes a jueves en jornadas de hasta 15 horas, se levantan desde muy temprano, realizan sus actividades normales y terminan tarde, situación que va degradando paulatinamente su salud, ya que por permanecer mucho tiempo sentados, tienen problemas en los riñones, así mismo por el constante movimiento de los brazos, tienen afectaciones en los pulmones

Ninguno cuenta con seguro social, por lo que debe de recurrir a la secretaría de salud, o bien son atendidos por las farmacias similares, quienes por 30 pesos, les ofrecen una consulta médica para sus dolencias.

Destacan los artesanos que la mayoría de los queretanos, ya conocen sus obras, por lo que es necesario ofrecer sus productos en otras ferias municipales así como fuera del estado para tener mayor presencia y expansión del mercado; comenta Heriberto Rosas.

“A nosotros nos gustaría exponer en la feria de San Marcos, la de Texcoco o la de León, contamos con muy buena calidad de nuestros productos, y sentimos que estamos listos para llegar más allá a otros destinos turísticos.”

La mayoría de los artesanos se han dedicado de por vida a esta generacional labor, que en un principio dejaba buenas ganancias, pero que ahora sólo deja miseria. El promedio de hijos de los trabajadores, va desde los 4 hasta los 8 y deben de sobrevivir con las pocas ganancias que obtienen durante los fines de semanas y la única manera de sobrevivir, según refieren, es seguir trabajando, hasta que el cuerpo se agote, ya que sólo así pueden tener suficiente material para ofrecer y quizá en uno de esos días de suerte, vendan hasta mil piezas en un día, situación que se presenta pocas veces.

Asimismo destacan la necesidad de que los hoteleros de Tequisquiapan, promuevan sus obras, recomiendan a los prestadores de servicios para que decoren sus establecimientos con floreros, servilleteros o paneros de mimbre en sus mesas, con el fin de que los visitantes puedan acudir a los mercados de artesanías.

El 100 por ciento de los compradores que llega a cualquier mercado de artesanías, utiliza el ignorante recurso de solicitar un descuento por los productos que pretenden adquirir, en todo momento se escucha el regateo: “¿Es lo menos?” o “¿Y no me va a dar mi pilón?”, la mayoría de las personas no tienen conocimiento del trabajo que les lleva a estos artesanos, realizar sus piezas, muchos de ellos llegan hasta los 90 años de edad y continúan tejiendo aun con la pérdida total de su vista, esto aunado a la falta de servicios médicos, hace que los mismo comerciantes consideren una ofensa el regatéo.

El parador artesanal, se encuentra a un costado de la central de autobuses de Tequisquiapan, caminando a 20 minutos de la cabecera municipal, en Automóvil a 20 minutos de San Juan del Río y a 45 minutos de la capital del estado, exponen sus productos el sábado y domingo.

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