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EL EVANGELIO ES UN HUMANISMO

 

-P. Prisciliano Hernández Chávez, CORC.

 

Tanto el término como la teoría acerca del humanismo tiene un gran itinerario histórico. Desde los griegos que tenían los ideales de la cultura,-la paideia o su sistema educativo, como lo estudia ampliamente Werner Jaeger en “Paideia: los Ideales de la Cultura Griega”(FCE), pasando por Cicerón, y otros autores latinos, para quienes “la humánitas”era el cultivo o la educación del hombre, para que aflorara en él su humanidad. Las artes liberales eran el medio para la formación de una conciencia estrictamente humana, así la historia, la poesía, la retórica, la gramática y la ética. En el Renacimiento hacia el siglo XIV se abre paso un movimiento centrado en resaltar el valor del hombre. En el siglo XIX se llega a una postura que recalca tanto al hombre que niega de hecho a Dios, porque la religión es obstáculo para la libertad, la autonomía y la grandeza del hombre, así Bakunin, quien decía que la aniquilación del hombre es por la divinidad; en esa línea tenemos a Nietzsche con su teoría del “súper hombre”, quien está más allá del bien y del mal. Hegel cambia la teología en antropología, porque el hombre mismo se proyecta en un ser imaginario al que llama Dios. Para Sartre “el existencialismo es un humanismo”, afirmando al hombre y negando a Dios, porque la existencia es anterior a la esencia, el hombre es un ser que existe antes de ser definido. Qué razón tenía Dostoievsky cuando afirmaba “si Dios no existiera, todo estaría permitido”. La tesis doctoral del sacerdote queretano Antonio Cárdenas “El Proceso de la Crítica de la Cultura según Jacques Maritain”, su síntesis y fondo, es demostrar cómo la afirmación radical de Dios  anula al hombre, trae por consecuencia la afirmación del hombre con la progresiva negación de Dios, como queda manifiesto en los diversos humanismos ateos. En nuestro tiempo se puede llegar a ese equilibrio promovido por el Concilio Vaticano II y por una serie de pensadores, como el Maritain, la afirmación de Dios es la afirmación del hombre, la afirmación del hombre es las afirmación de Dios. El trasfondo de todo humanismo es una visión  atropológica. El ser humano ha de ser estudiado en totalidad, como persona y en cuanto persona. Esto nos debe de llevar hoy a liberarnos de visiones reducionistas: solo el Estado, solo el hombre, solo la utilidad, solo el más acá, solo la ciencia, solo el progreso, solo la raza, solo el género. Hemos de conocer el ser y la estructura esencial del ser humano. Podríamos considerar el Evangelio de Jesús como la fuerza del humanismo auténticamente cristiano. Más allá de los teólogos o filósofos cristianos, los santos son quienes en su modo de ser, de pensar, de orar y de vivir, encarnan ese humanismo  cuya alma y fuerza es el Evangelio de siempre. Quisiera recordar un caso especial para los mexicanos, san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, para el mundo laical indígena y de cualquier otra nación. Es necesario considerar su educación previa antes de ser bautizado. Porque la gracia no destruye la naturaleza, y diríamos el ‘ethos’ de su cultura indígena, es la tierra propicia donde floreció la semilla de la Palabra de Dios ofrecida por los misioneros y cultivada por la ‘paideia mexica’,-la palabra,  la acción y la imagen, aderezadas con la ternura maternal de la Santísima Virgen María de Guadalupe. De aquí la importancia de “las semillas del Verbo”, como lo señalaban los Padres de la Iglesia, como san Justino, san Clemente de Alejandría, Orígenes; Ireneo de Lyon, “el Logos de Dios nunca ha dejado de estar presente en la estirpe de los hombres” (Ad Hae 1.3,c.16);Hilario de Poitier “los rayos del Verbo están enteramente dispuestos a brillar allá donde simplemente se abran las ventanas del alma” (In Ps 118); Tertulianos, “el alma es naturalmente cristiana” (Aplologeticum 17) y el gran san Agustín de Hipona en “De Civitate Dei” (L 11, c 11). El Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática “Lumen Gentium” 16 y “Ad Gentes” 3 y 11, de modo que se pueda valorar, reconocer y conservar lo que hay de bueno en otras culturas, no cristianas: “Cuanto hay de bueno y verdadero entre ellos, la Iglesia lo juzga como una preparación del Evangelio (LG 16); “…por los esfuerzos…pueden alguna vez considerarse como pedagogía hacia el verdadero Dios o preparación para el Evagelio” (AG 3), “…familiarícense con su tradiciones nacionales y religiosas; descubran con gozo y respeto, las semillas de la Palabra que ellas contienen… Ciertamente hay muchos textos del Magisterio después del Vaticano II; solo cito a san Juan Pablo II en la Audicencia General 05/12/1990: “Y esto porque el Espíritu que ‘sopla donde quiere’ es fuente de inspiracíòn para todo aquello que es verdadero, bueno y bello según la magnífica sentencia de un autor anónimo del S.IV ‘Toda verdad, de quien sea dicha, viene del Espíritu Santo’. Santo Tomás que ama repetir muchas veces este hermoso texto comenta así: ‘Cualquier verdad, por quien sea dicha, viene del Espíritu Santo que infunde la luz natural (de la inteligencia) y mueve a entender y expresar la verdad’.” Por todo esto es conveniente conocer los “Hjuehuetlatolli” como los trasmiten y valoran Fray  Bernardino de Sahagún, Juan Bautista Viseo y Andrés de Olmos. Son la “Antigua Palabra”, que ha de entenderse por aquello que es verdadero porque tiene “raíz o nelli”. Para el experto en lengua y literatura náhuatl, Ángel María Garibay, -Canónigo Lectoral de la Basílica de Guadalupe, polígrafo, políglota y Maestro de Miguel León Portilla, considera que los “Huehuetlatolli” son “los consejos con que los ancianos adoctrinaban a los niños y a los jóvenes”. Para Josefina García Quintana es “la antigua palabra” para la enseñanza en cualquier ámbito; para Salvador Díaz Cíntora, son la enseñanza de los mayores, principalmente de la familia: lo que importa es destacar que se trata de una instrucción moral y religiosa que recibió posiblemente san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, como parte de su formacíòbn humana que le permitiría a su corazón ser buena tierra para que floreciera la fe en el Verdadero Dios por Quien se Vive,-Hipalnemohuani, cultivada por el lenguaje tierno y maternal de la Santísima Virgen de Guadalupe. Cito solo un dicho  “Huehuetlatolli”: “Esto que te digo porque sepas que yo y tu padre somos los que te engendramos, madre y padre, y ahora te hablamos doctrinándote. Mira que tomes nuestras palabras y las guardes en tu pecho”(Fray Bernardino de Sahagún, “Historia General de las Cosas de la Nueva España” , 6.19.6).Jesús siembra a voleo (Mt 13, 1-23) su ‘dabar’, -palabra y hechos; él mismo se siembra en el corazón de los humanos, porque él es Evangelio Vivo para suscitar en la vida la fuerza del misterio de la comunión con Dios y con los hermanos, los humanos. Así surge el humanismo cristiano con su carácter necesariamente relacional con las Tres divinas personas, con los próximos con los cuales se tiene que vivir la comuión de amor y de la misericordia y con uno mismo, en la plenitud del gozo comunional. El verdadero humanismo sembrado por Jesús y florecido en la Iglesia y en los santos, es un humanismo integral, según la propuesta de J.Maritain y la línea de los personalistas, particularmente cristianos, valorando también en su parte a los personalistas como Martín Buber y Emmanuel Levinas, judíos.

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