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¿Mercurio de Querétaro en Teotihuacán?

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Reinventarse

POR ELIZABETH MEJÍA PÉREZ CAMPOS

ARQUEÓLOGA, CENTRO INAH-QRO.

 

         Nombrada “la ciudad de los dioses” por los mexicas, no sabemos cómo se llamaba en realidad Teotihuacán, porque fue denominada así por los mexicas que la saquean para llevar objetos como reliquias al Templo Mayor. Este lugar es emblemático de nuestro país y conocido en todo el mundo.

         Teotihuacán fue abierta al público a principios del siglo XX por Porfirio Díaz para festejar el primer centenario de la Independencia. Para poder abrirla las exploraciones iniciaron en 1880, esto significa que lleva unos 140 años de trabajo arqueológico, y a pesar de numerosos equipos de trabajo que ha habido tanto nacionales como internacionales, se calcula un avance de, quizás, un 25% en las exploraciones, ya que un buen porcentaje de la ciudad se encuentra cubierta, tanto fuera del área de protección y bajo los barrios de los poblados de San Martín y de San Juan, como dentro del área conocida.

         De los últimos hallazgos destaca el trabajo de la doctora Linda Manzanilla que ha representado grandes aportes sobre la organización de la ciudad y que relataremos en otro momento. En esta ocasión hablaremos de un gran hallazgo que tuvo su origen por un accidente. Durante 2003 frente al Templo de la Serpiente Emplumada, ubicado en la Plaza de la Ciudadela, se colapsó el piso y se halló un tiro de unos 15 metros de profundidad. El arqueólogo Sergio Gómez, uno de los tres investigadores de base en ese sitio, buscó la forma de entrar y explorar el lugar, así se auxilió de un estudiante de mecatrónica del Instituto Politécnico Nacional que ideó un pequeño robot con una cámara para ver adónde llevaba el tiro y así dieron con un túnel. El INAH aportó presupuesto y por espacio de seis años se exploró poco más de 100 metros de largo del túnel que va del Templo de la Serpiente Emplumada a la Ciudadela, esto llevó al hallazgo de cerca de 50,000 objetos que se han ido investigando poco a poco.

         En 2017, durante la Mesa Redonda de Teotihuacán, nos presentaron algunos de sus hallazgos y ahora nos referiremos a un solo objeto: un depósito de mercurio, es decir, el metal líquido que antiguamente servía para fabricar termómetros. Este hallazgo ha causado muchas interrogantes y expectación; los medios de comunicación han hablado de “grandes cantidades” aunque realmente son cerca de 400 gramos, pero que resultan de gran relevancia porque este metal líquido solamente se localiza en el subsuelo y para obtenerlo hay que cavar minas, triturar y quemar rocas hasta separar el metal de la roca que presenta una veta roja llamada cinabrio (sulfuro de mercurio). Por ello, hallar unos cuantos gramos es muy importante.

         Y esto lleva a muchas preguntas: ¿De dónde viene el mercurio? y ¿Qué significa? Pues resulta que el único lugar donde tenemos pruebas de minas de cinabrio con trabajo prehispánico es el sur de la Sierra Gorda, justo alrededor de Toluquilla, Ranas y San Joaquín. Estos tres lugares son sitios arqueológicos de los que sobreviven solo Toluquilla y Ranas porque San Joaquín ya desapareció.

         De este modo podemos proponer que un fuerte candidato para ser el abastecedor de mercurio fueron justo los sitios del sur de la Sierra Gorda de Querétaro. Podemos proponer esto porque hace unos 20 años realizamos un trabajo conjunto entre la investigadora Julie Gazzola, que junto con Alberto Herrera y la que suscribe muestreamos minas queretanas para compararlas con pequeñas muestras de polvo de objetos y murales tanto de Teotihuacán como objetos de Toluquilla y Ranas que Julie tomó para hacer su tesis de doctorado. Así, después de ver unas 1000 muestras encontró que solamente el 6% era cinabrio (cerca de 600 muestras). De ellas se pudieron obtener pruebas de que unos 20 objetos tienen cinabrio de Querétaro. Pero ¿Mercurio líquido? Pues resulta que nuestras investigaciones, que iniciaron hacer 36 años, nos llevaron a conocer unos seis lugares en la zona maya con mercurio líquido, todos como ofrendas debajo de estelas y en un caso en un juego de pelota.

         La última pregunta obvia es ¿por qué no han analizado el mercurio? Y la respuesta es, analizar este metal requiere salvar problemas técnicos por la misma naturaleza del mineral y hacer pruebas costosas y sofisticadas. Esto nos lleva al problema más importante: es la FALTA de recursos el motivo por el que tampoco lo lograremos este año, debido a un recorte del 75% de presupuesto al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mismo motivo por el cual Toluquilla y Ranas se quedaron sin presupuesto. Lo que significa este hallazgo, es algo que veremos en otra colaboración.

         Nos interesa conocer tus opiniones al correo electrónico: toluquilla2000@yahoo.com.mx

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