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La paz es algo que tienes que sentir para comprender

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Es más fácil concretizar los valores de la paz cuando tienes la calidad humana de un niño y un joven: Mtro. Carlos Darío Palma Lema

Por Luis Martín Aguilera Jáuregui

“Todo comienza por el corazón, es inútil pensar en recomponer la paz interior, la paz social, la paz mundial sin que toque mi paz personal”, aseguró el coordinador General de Educación por la Paz de Living Peace International, Carlos Darío Palma Lema, durante una entrevista a través de la plataforma tecnológica hasta Portugal.   

El docente uruguayo dijo que el proyecto Living Peace International es un camino de educación para la paz que en la actualidad involucra a más de un millón de niños y jóvenes de los 5 continentes: “Se basa en el lanzamiento del Dado de la paz, en cuyas caras no hay números, sino frases con valores que ayudan a construir relaciones de paz entre todos”.

“Viví en Medio Oriente más de dos décadas en medio del drama de la guerra, en el que una pregunta constante quemaba mi corazón: ¿Cómo hacer para sustituir la cultura de la guerra y del odio en la que nacen y crecen las jóvenes generaciones, por una cultura de paz?”.  

“Fui víctima de un atentado terrorista en la parte judía de Jerusalén. Encontrarme entre heridos y muertos me hizo sentir sobre la piel todo aquello que no era paz, no fraternidad, no concordia, no solidaridad, entendí que, al salir vivo de ahí, algo debía hacer, aunque no sabía precisamente qué”.

En otra ocasión, el profesor Palma narró como al caminar por el barrio árabe de Jerusalén fue confundido como judío, por lo que los jóvenes palestinos comenzaron a apedrearlo: “Estaba en un callejón y no podía escapar, mi salvación fueron unos soldados judíos que desde lejos vieron la situación, por lo que comenzaron a correr para ayudarme. Ahí, sin reflexionar, mi primera reacción fue decirle e estos chicos, corran antes de que lleguen los soldados, porque si los agarran irán a la cárcel”.

“Al comenzar a correr uno de ellos cayó y lastimó su rodilla, por lo que me dirigí a él, entonces espontáneamente sequé su herida con mi pañuelo atándolo a su rodilla para parar la sangre y le dije, ¡vamos, vete aprisa que ya vienen! Tres días más tarde llamaron a mi puerta, era el mismo joven que venía a devolverme el pañuelo limpio y un pan que su mamá había hecho para mí”.

“Ahí fue para mí la llave. Comprendí que si quiero construir una cultura de paz debo comenzar por la cultura del amor. No un amor de sentimentalismo o filantropía, sino un amor que te desafía y te hace arriesgar. Un amor exigente para acoger en tu corazón no solo a quien te es simpático sino también a aquel que te tira piedras, sin esperar nada a cambio”.

En este sentido Carlos Palma explicó que en pleno 2020 vivir la paz es un desafío mayor, en el que los profesores juegan un papel crucial: “Yo como educador qué puedo hacer con mis alumnos para crear esta fraternidad y sembrar en los niños la esencia que tiene la paz en la vida de una persona”.

El coordinador de Living Peace aseveró que: “Se percibe lo que es la paz cuando ella falta en mí; es entonces que nos sentimos tristes, desanimados, deprimidos con una falta de sentido en la vida. En cambio, cuando la paz está viva en el corazón es porque empezamos a amar, queremos el bien del otro y su bienestar nos hace sentir contentos, realizados. Este tipo de paz nos da una fuerza especial para salir adelante, más allá de las dificultades”.

La paz es algo que tienes que sentir para comprender, afirmó el Maestro Palma, tiene que ver con aquellos valores que ayudan a vivir en armonía entre todos y consigo mismo: “Estoy convencido que la paz es posible porque depende de mí, no de los otros; en este sentido el conflicto toma otra dimensión o desaparece por sí mismo debido a una actitud positiva y de construcción”.

“Con la revolución de la primavera árabe, en una escuela de Egipto me vino la idea de hacer el ‘Dado de la Paz’, que se inspira en los puntos del ‘Arte de amar’ propuesto por Chiara Lubich (fundadora del movimiento de los Focolares), con frases con valores como amar al otro, escuchar al otro, perdonarse recíprocamente, entre otras. Junto al dado propuse el “time-out” a las doce del mediodía, como un minuto de silencio o de reflexión por la paz”.

“En esa escuela, cada mañana al entrar a clase, un niño diferente tiraba el dado y la frase que quedaba encima iba a ser el programa para vivir la paz todo el día. Antes de salir por la tarde tomábamos 10 minutos para compartir la experiencia de cómo los alumnos pusieron en práctica la frase del día”.

“El cambio en los niños fue espectacular. Los padres de familia comenzaron a detectar una mejor actitud en familia y mayor responsabilidad y motivación. Esta nueva actitud hizo que los padres se interesaran en el Dado y comenzaran a practicarlo también en familia”.

Carlos Palma aseguró que los niños comenzaron a cambiar de actitud, a compartirlo todo. Algunos comenzaron a renunciar al recreo para ayudar a otros compañeros a mejorar su aprovechamiento en matemáticas: “Automáticamente la agresividad en los niños comenzó a desaparecer, consecuencia lógica de poderse amar y pensar en la otra persona”.

Al transformarse los niños, lógicamente su rendimiento era mucho mayor, puntualizó el Coordinador de Living Peace: “El niño estaba motivado para estudiar y los profesores para enseñar, y esto fue de tal efecto que en poco tiempo se transformó todo el Colegio.

 Esta pedagogía tan simple de vivir los valores de la paz comunicando sus experiencias y hacer el Time Out por la paz en breve tiempo llega a varias escuelas en Egipto y luego en Europa”.

El profesor uruguayo sostuvo que son los niños los que nos enseñan y educan a los adultos a vivir valores de la paz. El niño tiene una pureza de corazón.

Destacó a los jóvenes como idealistas, a diferencia de nosotros los adultos que tenemos filtros: “El joven tiene una idea y la quiere concretizar; es intuitivo, transparente, desprendido por naturaleza, tiene una gran generosidad de querer darse, ayudar, ser solidario y mucho más”.

Por esta razón el profesor Palma aseveró que es más fácil concretizar los valores de la paz cuando se tiene esta calidad humana de los niños y jóvenes: “Los adultos debemos creer en la intuición que pueden tener los jóvenes quienes son capaces de arriesgar, convencidos de lo que están haciendo si lo llevan dentro”.

Una cultura de paz dentro de las Instituciones requiere vivir el perdón como dimensión del amor, solo quien ama perdona, destacó el coordinador General de Educación por la Paz: “Amar quiere decir aceptar al otro, quien sea. Amar es hacer al otro lo que tu quisieras que el otro te hiciera”.

Afirmó que una cultura de paz requiere de verdaderos líderes: “Líder es aquel que vive primero, da testimonio y después habla. Un verdadero líder encarna lo que dice, primero lo asume, lo hace suyo y después lo da. Un líder es una persona que vive valores altos y por todo esto toca el corazón de los demás”.

Para el Maestro Palma las ideas no bastan, debe haber unidad entre lo que se piensa, siente y hace: “Tengo que hacer lo que pienso y siento; sentir lo que pienso y hago y pensar lo que hago y siento. Pensar, sentir y hacer son tres elementos para una auténtica cultura de paz: Mente, corazón y manos que deben ir juntos, siempre”.

Aseguró que debemos por comenzar a cambiar los pensamientos negativos por los positivos: “Hay mucho de cierto en la frase ‘Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece’, cuando el árbol que cae representa las calamidades de la vida, mientras que el bosque que crece se refiere a todas las cosas buenas que también nos pasan; entonces dejemos de enfocarnos en lo negativo y atraigamos como imanes todo lo positivo a nuestras vidas”.

El proyecto Internacional de Carlos Palma dirigido en una parte a las instituciones educativas, tiene el objetivo de hacer crecer en los distintos ambientes de aprendizaje el compromiso de vivir la paz. Su visión del modo de educar y dialogar, desde una cultura de la paz entre los agentes educativos, es una opción viable, una luz en el camino, capaz de transformar literalmente la escuela cuando los niños aprenden a apoyarse recíprocamente, reconocen sus diferencias y adoptan con sencillez y humildad el hábito de ofrecer sinceramente disculpas, lo que cambia radicalmente los climas de aprendizaje, elevando el nivel educativo, sin lugar a dudas, un enorme reto de nuestros tiempos.

Pie de foto:

El docente uruguayo dijo que el proyecto Living Peace International es un camino de educación para la paz

Coordinador General de Educación por la Paz de Living Peace International, Carlos Darío Palma Lema

En este sentido Carlos Palma explicó que en pleno 2020 vivir la paz es un desafío mayor, en el que los profesores juegan un papel crucial

Sostuvo que son los niños los que nos enseñan y educan a los adultos a vivir valores de la paz

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