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Sucesos

¡Aquí estamos, no hay más que seguirle!

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POR: ALFONSO GARCÍA 

Noticias 

Sin duda, su nombre no nos dice algo, sin embargo, la historia del señor Vicente, quien ya cuenta con setenta y cuatro años de edad, es un claro ejemplo de perseverancia y agradecimiento por cada día que vive, buscando superar cada obstáculo con el que se encuentra, pues, dice, “aquí estamos, no hay más que seguirle”. Venía desempeñándose como “cerillo” en una tienda departamental, la pandemia lo obligó a buscar otro oficio para obtener algo para comer por lo que regresó a la búsqueda de material reciclable para vender y obtener algún ingreso; el domingo, al estar cocinando en el predio en donde levantó su choza, el fuego y el viento le jugaron otra mala pasada dejándolo sin nada. 

Un día después del incendio en el predio en donde, con gran sacrificio, levantó “dos cuartitos” para resguardarse, ubicado entre las vías del tren (y carretera estatal 200, a Tequisquiapan) y la colonia Los Héroes, el señor Vicente Loyola Martínez, logró reunir algunos fierros, los llevaba a vender “para sacar algo, aunque sea, para comer”, acompañado de su fiel perro que procura no separarse. 

Cuenta que toda su vida ha trabajado para ganarse honradamente el pan de cada día, “no tengo estudios, comencé a trabajar como a los 11 años, vivía en el rancho de Cerrito Colorado, como a los 15 me vine a Querétaro, allá, a principios de los sesenta, primero comencé a acarrear agua, me pagaban 50 centavos por viaje; después anduve de pastor, cuidaba un ganado aquí por Hércules; he trabajado de chalán, de machetero, de velador”. 

Don Vicente Loyola confió que tuvo su pareja sentimental y estuvo viviendo en Lomas de Casa Blanca, en donde con ella “levantamos una casita, ella ya tenía sus hijos y tuvimos una hija. Mi pareja murió hace cinco años y sus hijos me sacaron, vendieron la casa y me dieron 10 mil pesos, me dijeron que me fuera a vivir con mi hija, que ya vivía acá en Los Héroes”. 

Su hija lo recibió, Vicente, como siempre lo había hecho, buscó la forma de ocuparse por lo que comenzó a recolectar material reciclable para venderlo “y sacar algo para comer”, situación que terminó creándole problemas con su hija, quien terminó “ofreciéndole” que mejor buscara un lugar para rentar y ella le ayudaría, aunque al saber que había optado por hacer su “choza” en un predio, le indicó que “mejor siguiera así” y así ha seguido. 

Desafortunadamente al cumplir un año viviendo solo, en el predio donde levantó su “cuartito”, sufrió un primer incendio, “unos marihuanos que se juntaban por ahí le prendieron fuego, me quemaron todo y, pues, tuve que buscar, fue cuando me vine para acá”. 

Una vez más, con esfuerzo, a pesar de su edad, buscó la forma de ir haciéndose de algunos objetos y a unos metros del acceso a la colonia Los Héroes y de la carretera a Tequisquiapan, logró levantar dos cuartitos más con cartón y madera. Cuenta que un señor le dijo que era el dueño del terreno y que le dio permiso de quedarse ahí. 

“Aquí tengo ya dos años, también estuve trabajando como empacador en una tienda, mi hijastro me acercó para que me dieran oportunidad, aunque yo no sabía nada, pero en un mes aprendí”, relató. 

Desafortunadamente, la pandemia por la COVID-19, lo dejó sin ese empleo, “nos dijeron que dejaríamos de trabajar por un mes, pero ya va más de medio año”, por lo que tuvo que buscar otra manera de obtener para comer ya que, tampoco, ninguna autoridad se ha acercado a ofrecerle ayuda. 

Si bien, en los últimos años se ha dedicado a juntar “chacharas” y reciclables, cuando ha buscado un ingreso mejor remunerado o seguro, tampoco le ha ido bien, “estuve dos semanas como ayudante de albañil, pero me pagaba 600-700 pesos a la semana y tenía que trabajar duro, reclamé le dije que no me estaba pagando bien y mejor ya no fui”. 

Sobre el incendio relató que estaba preparando de comer junto a uno de sus cuartitos cuando “un chispazo agarró cartón y luego otro y ya no pude hacer nada, unos chavos llegaron para tratar de ayudarme, pero no pudieron, todo se quemó, la que hicimos fue evitar que también se prendiera de este lado, en donde vive también un señor ya grande con su hija y su nieta, ellos me permitieron pasar la noche”. 

Y, con todo lo vivido, ayer, el señor Vicente comentó que “aquí estamos, así que no hay más que seguirle, por las mañanas me salgo a buscar chatarra o a ver que encontramos para vender y ya regreso como al mediodía”. 

Cabe mencionar que al conocerse del incendio que sufrió el señor Vicente Loyola, ha atraído la atención de varias personas que han buscado ofrecerle diverso apoyo. 

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