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La función notarial ante el matrimonio y otras uniones

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NOT. PUB. LIC. ABDIEL FERRO MENDOZA

Titular de la Notaria Pública No. 4

San José Iturbide, Gto. 

 

         En la sociedad vivimos en una constante dinámica social, que ha evolucionado jurídicamente  nuestras tradicionales instituciones (matrimonio y concubinato) al tratarse de convivir en pareja con el fin de tener una forma permanente de vida y además, de poderse, perpetuar la especie (crear una familia); ello implica que con dicho fin, vivimos en constantes cambios en el comportamiento externo del ser humano a través del tiempo, conducta que al ser parte de la personalidad intrínseca del hombre (varón y mujer) y ante su aceptación por un grupo o sector determinado de personas, importa por su juridicidad, el reconocimiento del Estado y la consecuente creación de nuevos ordenamientos legales que regulan los derechos y obligaciones que nacen y pueden presentarse como consecuencia (jurídica) y ante cada una de esas diversas formas de convivir social y familiarmente.

         Me explico:

         Durante el Siglo XIX la forma de vivir en pareja y formar una familia, tradicionalmente lo fue la institución del Matrimonio; luego y durante el Siglo XX se incorpora también en la sociedad y como forma de crear una Familia, el Concubinato, y estas dos (matrimonio y concubinato), subsisten como únicas prácticamente hasta el final de dicho centenario, aunadas en forma mínima a una práctica curiosa que se le da en llamar la “Unión Libre” que no está regulada jurídicamente (en Guanajuato); y el Siglo XXI hasta hoy fecha, jurídicamente recibe e institucionaliza a la humanidad en su forma de crear una familia, además de las anteriores, con el Matrimonio Igualitario o Sociedad de Convivencia (Ej.- Ciudad de México), cada una con diferentes circunstancias y consecuencias jurídicas que brevemente pasaremos a analizar, enfatizando como debemos actuar como Notarios Públicos en uno u otro caso.

         He observado que en el ejercicio de la función notarial, tiene vigencia siempre aquél dicho que reza: “El hilo se rompe siempre por lo más delgado”, y lo digo porque el tema cuyo estudio propongo, parece simple y sencillo, pero si lo fuera, con mayor razón merece nuestra atención y análisis, pues es en estudiar y cubrir los pequeños detalles con prudencia y respeto, aplicando la razón y abriendo la mente, donde se nota el trabajo fino y bueno que da a nuestra sociedad, al Estado y a nosotros mismos, tranquilidad, armonía, paz y bienestar, hoy que tanto y más, lo necesitamos.

         En ese sentido y leyendo la Tesis que para obtener el Grado de Licenciado en Derecho, que en 1937 escribe el Abogado muy conocido entre nosotros por cierto, Don Juan José Torres Landa (Universidad Nacional Autónoma de México) titulada “Matrimonio y Concubinato”, encuentro que en opinión del jurista Rodolfo Sohm, “el Matrimonio es la plena y legitima unión y convivencia de Hombre y Mujer”, y estoy de acuerdo en ello, pero le agregaría que es por medio de un contrato y que contiene un Régimen Jurídico (Separación de Bienes o Sociedad Conyugal, y en algunos Estados también aplica la Sociedad Legal); y también concuerdo con quien consulto, que dicha institución, no es la única por la cual se puede fundar una familia, pero sí la más conveniente, sobre todo para proteger a la mujer e hijos, y en aquello que inteligentemente manifiesta respecto de que en ocasiones y por causas naturales insuperables, alguna persona no puede procrear hijos, por lo tanto que el enunciado de que el matrimonio es para tener hijos (lo que si sucede normalmente) sale sobrando en su definición, pues no es forzoso y a veces, aunque se quiere, no se puede, por ejemplo: en el matrimonio entre personas de edad avanzada.

         El Concubinato, lo define mi jurisconsulto, como hasta hoy nuestro Código Civil, cuerpo normativo en que se manifiesta que es la unión de varón y mujer –hoy por 5 años (3 años en ese tiempo) – y viven socialmente con el trato de un Matrimonio, o bien se constituye sí antes de ese tiempo tienen hijo (s); solo eso sí, él manifiesta que en aquellos tiempos (principios siglo XIX), contraer Matrimonio era muy caro y no era fácil cubrir los requisitos de Ley, por lo que el concubinato se presentaba mayormente en la población de escasos recursos económicos y educativos; sin embargo observo hoy en día, que el concubinato se da en la estructura social completa, veo que a la juventud le gusta experimentar y si todo va bien, si resulta, se casan -tal vez- y solo digo, que ojalá entendieran las consecuencias naturales y jurídicas de su alta decisión. Prosigo.

         Expresa Don Juan José en su trabajo que: “Si bien el matrimonio es la base legitima de la familia, no es un supuesto necesario para su existencia y ella puede aparecer fuera del estado matrimonial”, y agrega que: “La Ley se manifiesta apoyando privilegiadamente en toda su fuerza a cuanto del estado matrimonial deriva, no obstante que en su benignidad considera a veces efectos a la situación extrajurídica del concubinato”.

         Por otro lado y en esta época, el Matrimonio Igualitario o contrato de Convivencia Social, es la institución que reconoce legal y socialmente un matrimonio formado por dos varones o dos mujeres, o inclusive entre varón y mujer (antes unión libre, hoy convivencia social), en aquellas culturas que reconocen más de dos géneros. Es vigente en algunos Estados en la República Mexicana, como lo son Ciudad de México, Coahuila, Nayarit, Campeche, Colima, Michoacán y Morelos, e implica el reconocimiento de la familia homoparental, también heterosexual y el derecho a heredar y la afiliación al seguro médico; no se les reconoce en lo general el derecho a adoptar, sin embargo, en algunos Estados si y en los que no, he observado que por medio de un Juicio de Amparo, consiguen su propósito (por los derechos de la personalidad); el problema se da cuando en materia de derecho social, primero en lo laboral, cuando y por un accidente de trabajo se pierde la vida, no hay derecho a indemnización y tampoco a pensión, lo mismo sucede en el ámbito del seguro médico, en vida del trabajador, se puede tener, y a su muerte ya no, cosa igual sucede en el concubinato.

         Lo trascendente de la hoy nueva institución jurídica de la Sociedad de Convivencia (Ej.- Ciudad de México), es que de darse, las personas que presentan el aviso ante la Dirección respectiva (en cualquier tiempo), además del aviso de su formalización o constitución, pueden presentar un convenio sobre el cual se va a regir su convivencia, constituyendo su propio régimen jurídico social y bajo el principio legal de la prevalecencia de la libre autonomía de la voluntad (mientras no se vulnere el orden público), cual si se tratare, por ejemplo, de un contrato de capitulaciones matrimoniales, el cual puede celebrarse antes o durante el matrimonio y solo y exclusivamente ante notario público, para establecer un orden en el régimen jurídico del matrimonio (Ej.- Adquisición de bienes durante la convivencia). 

         La Unión Libre, como sea que se dé, en Guanajuato, es una simple y sencilla amistad o noviazgo, no hay regulación alguna, es la nada jurídica, es sólo una circunstancia temporal y experimental para quienes la viven, y no genera consecuencias de derecho, pero hay que reconocerlo, es común.

         Por disposición legal, el Notario Público en su función, tiene la obligación de identificar el estado civil de quien ante él comparece, a saber: soltero, casado y en éste caso, comprobar e identificar su régimen jurídico, y sí es casado, se necesita saber si se trata de un matrimonio que se constituye en términos del Código Civil o en su caso, por la Ley de Convivencia (o como se denomine), y que en determinado Estado rige el Matrimonio Igualitario o la libre unión de una pareja homoparental u homosexual o heterosexual, o si la persona que comparece y ruega los servicios notariales, vive en concubinato, etc.

         Tenemos entonces, que los rogantes del servicio notarial, son:

  • Soltero
  • Casado por Separación de Bienes
  • Casado por Sociedad Conyugal
  • Casado por Sociedad Legal
  • Concubinario
  • Divorciado
  • Viudo
  • Unido en Matrimonio Igualitario
  • Unido en Convivencia Social

             La unión libre si bien existe de hecho, ambos en la pareja permanecen solteros, y no existe de derecho (no hay regulación pera ello), más en su caso, pudiera ser que dicha amistad o noviazgo, evolucione a un Matrimonio, a un Concubinato o a una Convivencia Social, los cuales si están regulados jurídicamente; Lo que sí es importante mencionar, es el cuidado que un Notario Público debe tener en su ejercicio, cuando el o los rogantes de su servicio profesional, le manifiesta (n) que vive en unión libre, pues pudiera ser que él solicitante así lo sienta y lo viva, pero en realidad se trata de un concubinato, o tal vez sea divorciado, y en la actuación notarial, se debe de actuar con precisión, pues uno u otro estado civil, tiene y tendrá siempre diversas consecuencias jurídicas, no sólo para los comparecientes, sino también para el Fedatario Público, y si en realidad se trata de una sencilla unión libre, no pasa nada si se asienta así o como soltero; especial cuidado debe tenerse cuando al Fedatario se le manifiesta que se trata de un Matrimonio Homoparental o una Unión de Convivencia Social, pues habrá que revisar su constitución y los acuerdos que en convenio hayan celebrado al respecto; además de las leyes del Estado que dieron origen a dicha constitución, y también mucho cuidado con quien manifiesta que es divorciado, pues habrá que revisar su acta de divorcio y el convenio anterior al mismo, para determinar correctamente los derechos que le corresponden al compareciente y calificar el acto, en cada caso y en todos, tal vez, pudiera ser procedente el acto, o tal vez no, mucho cuidado.

         Recomiendo que en toda actuación notarial y al asentar el estado civil de las personas, por las consecuencias jurídicas de carácter patrimonial que se implican, se asiente con claridad su circunstancia correcta y actual, y si se es casado asentar con claridad su régimen, pues la sociedad conyugal nos obliga a cerciorarnos si existe, y en su caso a revisar el contrato de capitulaciones matrimoniales (por ejemplo, si se quiere transmitir un bien), mientras que por su lado en la Sociedad Legal, su régimen viene inserto en la propia acta del matrimonio e implica que todos los bienes y todas las deudas que se adquieran durante el matrimonio pertenecen a ambos cónyuges en partes iguales (Ej.- Jalisco).

         Respecto de las Capitulaciones Matrimoniales que se presentan en el Matrimonio Civil, solo quiero decir que las mismas, pueden constituirse antes o durante el matrimonio por los pretensos conyuges o ya en su caso esposos (en el Matrimonio Igualitario o Convivencia Social, son convenios que libremente se pactan y constituyen ante la autoridad que las crea), y en cualquiera de los regímenes jurídicos de separación de bienes o sociedad conyugal, determinando libremente los consortes, como se aplicarán los bienes que se adquieran en la existencia del matrimonio, o ante su disolución, e incluso también, y en la sociedad conyugal, que bienes pasarán a formar parte del régimen, aún y cuando se adquieran por herencia, donación o suerte.

         Por instrucción y orden de la Ley, sea Notarial (Administrativo) o Fiscal (Ej.- Ley Antilavado), el Notario Público y previo a cada actuación notarial, cuando se trate de disposición de un bien, de cada rogante, debe integrar un expediente, en el cual se debe contener por lo menos:

  1. a) Acta de Nacimiento;
  2. b) Documento oficial, vigente y reciente con fotografía, con el cual se acredite la identidad;
  3. c) Clave Única de Registro de Población CURP;
  4. d) Comprobante de Domicilio (no mayor a 3 meses);
  5. e) Aviso de Privacidad;
  6. f) Documento que acredite que no existe (tercero) beneficiario final o diverso a quien celebra el acto.
  7. g) en su caso, Acta de Matrimonio y si es el caso de Sociedad Legal o Conyugal, los mismos documentos relacionados en incisos del a) al d) del cónyuge, además del contrato de capitulaciones matrimoniales (que puede existir también en el régimen de separación de bienes).
  8. h) Para el caso de que el rogante sea divorciado y haya estado casado por el régimen de sociedad conyugal o legal, copia de la sentencia del divorcio, el acta de divorcio, y muy importante, copia del convenio de disolución del régimen matrimonial y en su caso, la escritura de formalización o aplicación de bienes resultado del convenio de disolución del régimen matrimonial.
  9. i) Para el caso de que el enajenante de un bien, sea adjudicatario en una sucesión hereditaria, y el causante de la sucesión (De cujus) haya estado casado por sociedad conyugal o legal, la disolución del régimen matrimonial por fallecimiento o muerte, y cerciorarse de que bienes pudo aplicar el albacea en su favor, y la escritura de adjudicación hereditaria.
  10. j) Si se trata de un Matrimonio Igualitario o de Régimen de Sociedad de Convivencia, el convenio y/o aviso de su constitución y un informe pormenorizado de la autoridad ante quien se constituye, de los pactos celebrados al respecto.
  11. k) Documento público con el que se acredite la propiedad de un bien (Ej.- Testimonio notarial, Póliza de Corredor Público tratándose de acciones, Resolución judicial que regulariza predios rústicos, etc.).
  12. l) Si el bien es inmueble, la boleta predial que acredite que ésta al corriente en sus contribuciones del pago del impuesto predial o certificado de no adeudo.
  13. m) Si el bien es inmueble, certificado de libertad de gravámenes (si es resultado de un primer aviso preventivo del notario, es mejor porque asegura e inmoviliza temporalmente cualesquier inscripción que pudiera afectar al predio).
  14. n) Si el predio es propiedad social, materia agraria, dar estricto cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 84 y 86 de la Ley de la materia. En razón del derecho del tanto del conyuge, hijos arrendatario, ejidatarios. Municipio, estado y federación, etc.

Queridos amigos Notarios Públicos, seamos honrados, cuando una persona llega a nuestros despachos, y realiza un acto o hecho que amerita la intervención notarial, al recibir por prueba fehaciente o por una simpe declaración (incluso bajo protesta de decir verdad), según el caso (Ej.- en las generales), deberemos tener especial cuidado y atención al tema, pues las circunstancias personales de cada rogante, sin duda devendrá en múltiples y diferentes circunstancias jurídicas, de lo que si no actuamos con la pericia y pertinencia jurídica necesaria, podrá devenir en una responsabilidad jurídica inevitable e indeseable para nosotros (y para los interesados o terceros también).

Ante lo anteriormente expuesto, me atrevo a proponer las siguientes conclusiones:

PRIMERO.- La evolución de la sociedad y su forma de convivir en pareja, transforma en forma rápida y frecuente, nuestro sistema de derecho.

SEGUNDO.- El Notario Público y en el desempeño de su función, debe entender, comprender y atender jurídicamente y en el ámbito de su competencia, con inteligencia, prudencia, tolerancia  y respeto, con un análisis de fondo y en todas sus vertientes o pactos, la constitución de cualesquier forma de convivencia, sea tradicional o nueva,

TERCERO.- El Matrimonio Civil, por sí mismo, como toda una institución, conlleva jurídicamente todos los beneficios y la protección de la Ley, mientras que las demás formas de convivencia o unión social, aún en derecho, pugnan por llegar a su magnitud, sin embargo, el legislador, benevolentemente les ha dado, una regulación conveniente y normativa justa y a su medida, en su ánimo de preservar la paz y la justicia, que les permite tener no solo legalidad, sino también dignidad.

CUARTO.- Ojalá y como en el Código Civil Frances, fuera obligatorio en Guanajuato, que los Notarios Públicos, al celebrar actos jurídicos de quienes ante nosotros comparecen, sus Actas del Estado Civil, fuera obligatorio que su antigüedad fuera no mayor a 3 tres meses, pues ello nos permitiría saber en lo inmediato cualquier cambio de su individual estadio jurídico.

Por último, me permito y con el permiso de mi escaso lector, dedicar el presente esfuerzo a mi hermano y Notario Público Licenciado Jorge Humberto Carpio Mendoza, no solo por el cariño fraterno que le tengo, sino porque científicamente comprobado está, que solo él me tiene paciencia.

Feliz fin de año y próximo prospero año nuevo, a todos quienes desempeñan ésta difícil pero satisfactoria función notarial, abrazo fraterno.

Es cuanto. 

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