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Historia de un abuso

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Sólo hay una palabra para definir lo que vivieron los cinco nietos de doña Guadalupe Pulido: horror.

Por Sergio Hernández

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“…La más grade iba a cumplir 7 años, yo no sabía que ellos eran abusados, eran abusados desde los más grandes hasta la bebé de año y medio, el papá hacía parejas, se metía con el niño y dos niñas y si no hacían lo que él hacía les pegaba, ¿Entonces que les convenía a los niños?… hacer lo que el papá les hacía. Abusaba de todas, les metía el pene en la boca; no los violaba, porque entonces los hubiera matado…él aparentaba ser una persona muy buena, aparenta ser un dulce, pero como dicen los niños, cuando estábamos adentro, era un monstruo”.

Ante cien personas, sin obviar nada, porque la realidad es así y si no se sabe no se denuncia, la señora Pulido agarraba el micrófono y relataba: “eran maltratados de todo a todo. Dicen los niños que su padre hacía que fumaran cigarro de marihuana, los niños más chiquitos vomitaban y les pegaba, decían los niños “pega muy duro mi papá”, ellos estaban amenazados, si ellos decían algo,  les decía que los mataba…veía a su mamá, y yo era tan tonta que no me daba cuenta y así como ustedes están aquí y les están diciendo que el abuso existe, hay veces que sabemos pero no nos damos cuenta.

Cuando me di cuenta fui a las instituciones y me decían “usted les ha de haber metido todo eso en su cabeza a los niños”, yo lloraba cuando salía … son cinco niños, a veces nos íbamos caminando a la agencia, vueltas y vueltas y no hicieron su trabajo como debió haber sido, después disque lo hicieron, llevaron al penal al papá y lo dejaron libre pagando fianza de cinco mil pesos por cada niño, ¿ustedes que creen que sentía yo?.

De las instituciones de verdad, no digo lo que pienso, pero si hoy va a haber un cambio (le dijo a la diputada Laura Dorantes en el marco de un evento para condenar la violencia infantil), así como tú nos dijiste, pues hay muchos casos y que se tomen en cuenta, porque uno sufre mucho, imagínense yo, yo veía a mis niños sentirse sucios, culpables, deshonestos, con miedo, y yo sentía lo mismo pero yo procuraba que no vieran mi sufrimiento, me metía al baño a llorar, y me decían “abuela que tienes”, es que me cayó una basurita en el ojo; y me iban diciendo poco a poco lo que les hacia su papá, cuando me dijeron que le hacía a la niña de un año y medio no pude.

Hoy les estoy haciendo saber a mis nietos, que no se deben de quedar callados, que no son culpables de nada, ellos no son culpables, ellos sufrieron lo que ustedes no se imaginan, y sintieron lo que ustedes no se imaginan, y hay muchos niños siendo abusados en este momento; hay muchas mamás que dicen “¿Para qué voy a denunciar?, si las instituciones no hacen algo y pareciera ser que ustedes no saben que el abuso existe, yo espero que sea un renacer de la justicia porque queremos justicia.

¿Cómo ayudarían a las familias que están viviendo esto?, esto es muy doloroso, es muy desgarrador, yo nada mas espero que ustedes no se vayan con… pero no lloró esa señora, ha de ser una mentirosa, porque eso me decían, ¿Saben por qué no lloro?, porque Dios esta conmigo, me puso a las personas adecuadas en mi camino, a mí, a mis niños, para seguir adelante y aun así nos doblamos pero ya no caemos.

Y así como yo, hay mucha gente que esta bien doblada y ustedes las doblan más, discúlpenme por ser tan dura, pero yo he vivido esto, y la única institución que lo hizo fue Corazones Mágicos, es muy doloroso, es muy vergonzoso.

Hoy el señor (el padre de sus nietos) anda libre, mete amparos y amparos, yo no sé cómo le hace pero el anda libre, la juez dejó salir a ese señor por 5 mil pesos cada niño, ¿Eso vale cada niño?, ¿Eso vale su sufrimiento?, pues sí, eso vale… sus miedos, sus temores; pasaban las motos y decían “abuelita escóndete porque a la primera que va a matar va a ser a ti”, se hacían de la pipí todos en la casa, los niños no se hacían pipí, que hacia yo con tanto niño, haciéndose pipí en la casa, con sus miedos, ellos hacían el amor, era normal; yo me desgarraba, yo decía “yo no quiero cuando ellos tengan sus hijos hagan los mismo”, yo quiero que ellas tengan una familia y que no abusen de su familia, esa era mi preocupación.

A lo mejor se van a ir con esto en la cabeza:  ¡ay esa señora esta loca!, porque eso es lo que he sentido, que digan que estoy inventando.  Yo tengo esos niños, yo vivo todos los días con esos niños, ellos están trabajando su sanación porque jamás se les va a olvidar, ellos nada mas trabajan sus emociones, eso aprendieron, y que también tienen sus caídas, tienen recaídas, hay que volver a trabajar.

Debemos ser empáticos, ponernos los zapatos de estas personas que están viviendo, de esos niños, porque hay veces que no les creemos, porque se vuelven mentirosos, chantajistas, así les enseñaron; y uno se siente culpable, por mi culpa, porque se sacrificaron por mí, pero no es cierto, así se los metieron en su cabecita los agresores.

Y otra cosa es cuando vamos a denunciar, pues a los niños los maltratan cuando les preguntan ¿Cómo te hacían?, ¿Cómo esto?, y si en lo noche y si en el día; si ni siquiera los niños sabían si era de noche, de día, tarde o madrugada, y decían, “¿Cómo no saben?, ¿No te acuerdas? así les dicen a los niños, los hacen culpables en la Agencia del Ministerio Público, cuando van a declarar los niños son culpables, y ellos (los fiscales) salen con los derechos de los agresores, es lo que siempre me han dicho, los agresores tienen derechos, los niños inventan; por eso no les creen, por eso yo espero de verdad, no se si he sido muy agresiva pero si estoy enojada… y espero justicia.

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