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Fería San Juan

San Juan

El peculiar caso del movimiento petrolero en México

Publicado

en

SECRETARÍA DE CULTURA.INAH_SINAFO_FN_5180

POR MITZI INÉS MATAMOROS CAMACHO

LICENCIATURA EN HISTORIA,

FACULTAD DE FILOSOFÍA, UAQ

          Entre 1950 y 1968, México se vio sumido en huelgas de ferrocarrileros, maestros, telegrafistas, telefonistas, médicos, electricistas, mineros y petroleros. Su objetivo era el mismo: obtener un aumento salarial y controlar sus propios sindicatos, que se encontraban en manos del gobierno. La respuesta de este ante los paros y levantamientos fue siempre la misma: la represión y fortalecimiento del control sindical. Solamente los trabajadores petroleros consiguieron retomar el poder de su sindicato y llegar a la cooperación con las autoridades. La interrogante es qué hicieron diferente los petroleros respecto de los demás movimientos que les permitió conseguir sus objetivos de manera relativamente pacífica.

          El investigador Héctor Luis Zarauz López responde a esta pregunta en su artículo “De la insubordinación a la cooptación: el sindicato petrolero y las movilizaciones de 1958 y 1959”. Al respecto menciona que “a diferencia de los maestros y ferrocarrileros, en donde la estrategia de control gubernamental incluyó claramente el descabezamiento de la dirigencia, con los petroleros se intentó una variante ante el ‘fracaso’ de la solución de fuerza”.

          En agosto de 1958, dos meses después del primer levantamiento petrolero, el gobierno intentó reprimirlos como a los demás trabajadores. No obstante, los petroleros resistieron (de ahí el fracaso de la fuerza) y al encontrarse en puertas la sucesión presidencial, queriendo evitar un escenario de inestabilidad, se les permitió hacer nuevas elecciones para los representantes del sindicato, las cuales fueron ganadas por la oposición al gobierno.

          Después de retomar el control sindical, los nuevos líderes petroleros crearon un plan de acercamiento a las autoridades, lo cual contrastó con los ferrocarrileros y maestros, quienes resistían y luchaban contra ellas. Estos líderes buscaron dar la impresión de ser un movimiento pacífico que procuraba el entendimiento con el presidente en turno. “De hecho enviaban periódicamente información y documentos a la presidencia de la República”, esto con la intención de “mantener un nexo con la autoridad para obtener su aval y evitar un nuevo ambiente de represión”.

          Por último, Zarauz comenta que fue la incapacidad de la dirigencia del sindicato (los hombres aliados con el gobierno) para controlar la inconformidad interna la que hizo posible que los líderes independientes sobrevivieran. Esto les permitió continuar con sus movilizaciones durante el sexenio de Adolfo López Mateos.

          Así, fue la perseverancia de los nuevos líderes sindicales y su acercamiento a las autoridades lo que les permitió mantenerse en el poder sin represalias por parte del gobierno. Además, las fallas del propio gobierno fueron las que los obligó a elegir la vía de la mediación, las dádivas políticas y económicas, en vez de la represión, como lo hicieron en los demás casos.

          El movimiento petrolero de 1958 y 1959 nos demuestra que, a veces, la paz te lleva más lejos que la violencia. Una lección digna de Mahatma Gandhi.

MITZI MATAMOROS2

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1 Comment

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    15 mayo, 2022 at 4:01 am

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